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El satélite argentino ATENEA completó con éxito su misión histórica en el espacio profundo

Tras operar durante 20 horas y marcar un récord de comunicación a más de 70.000 kilómetros de la Tierra, el microsatélite desarrollado por la CONAE y universidades nacionales validó tecnologías clave para futuras misiones lunares.


La ciencia argentina vive una jornada de celebración. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) confirmó el sábado pasado que el satélite ATENEA finalizó con éxito su misión operativa. El dispositivo, que viajó como carga secundaria en la histórica misión Artemis II de la NASA, no solo cumplió con sus objetivos técnicos, sino que estableció un nuevo estándar para la industria aeroespacial del país.

ATENEA, un CubeSat de tipo 12U diseñado y construido íntegramente en Argentina, logró lo que hasta hace poco parecía un desafío lejano: comunicarse con estaciones terrestres desde una distancia superior a los 70.000 kilómetros. Durante sus 20 horas de operación autónoma, el satélite envió datos de telemetría que fueron recibidos con precisión por las estaciones de la CONAE en Falca del Cañete (Córdoba) y Ushuaia (Tierra del Fuego).

La secuencia de la misión se desarrolló según lo previsto. Tras ser liberado de la cápsula Orion cinco horas después del lanzamiento, ATENEA activó sus sistemas, encendió su computadora de a bordo y comenzó las maniobras de estabilización. Para sorpresa de los científicos, la primera señal llegó incluso unos segundos antes de lo proyectado, confirmando la robustez del diseño nacional.

Tecnología de vanguardia y colaboración federal

El éxito de ATENEA es el resultado de un esfuerzo conjunto que involucró a diversas instituciones:

  • CONAE: liderazgo y gestión de la misión.
  • Universidades Nacionales: participaron científicos la UBA (FIUBA), La Plata (UNLP) y San Martín (UNSAM).
  • Organismos científicos: aportes de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR).

Uno de los logros más destacados fue la validación de fotomultiplicadores de silicio, dispositivos avanzados que permiten capturar señales en condiciones de bajísima luminosidad, además de poner a prueba enlaces de comunicación de largo alcance en entornos de alta radiación, una condición extrema típica del espacio profundo.

Argentina en la «Era Artemis»

La participación argentina en la misión Artemis II —el primer vuelo tripulado hacia la Luna en más de 50 años— posiciona al país en un grupo selecto de naciones que colaboran directamente con la NASA en la exploración lunar. ATENEA fue uno de los pocos CubeSats internacionales seleccionados para esta fase, compartiendo espacio con desarrollos de potencias como Alemania y Corea del Sur.

«Pasamos de ser espectadores a protagonistas», señalaron fuentes oficiales tras el cierre de la misión. Los datos obtenidos por ATENEA servirán ahora como base para el desarrollo de misiones futuras más complejas, consolidando a la Argentina no solo como un constructor de satélites de observación terrestre, sino como un actor relevante en la exploración del sistema solar.

Con la finalización de sus operaciones, el pequeño gigante argentino deja un legado de innovación y demuestra que la soberanía tecnológica nacional tiene, literalmente, el cielo como límite.