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Crisis en Cuba: el jefe de la CIA viajó a La Habana con un ultimátum de Trump

Crisis en Cuba y CIA

El jefe de la CIA se reunió en Cuba con el régimen. Estados Unidos exige cambios fundamentales bajo la presión de un colapso energético total en la isla.


El director de la CIA, John Ratcliffe, mantuvo una reunión excepcional con altos mandos del régimen cubano en un escenario de máxima tensión bilateral. Se trata de la segunda visita de un jefe de la inteligencia estadounidense a Cuba desde la revolución de 1959, un movimiento que expone la gravedad de la crisis bilateral.

Según confirmaron fuentes de ambas administraciones, Ratcliffe se sentó a la mesa con Raúl Guillermo «Raulito» Rodríguez Castro (nieto de Raúl Castro y figura central de las negociaciones), el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, y el jefe de los servicios de inteligencia de la isla.

El motivo del viaje no fue protocolar. Un comunicado de la CIA detalló que Ratcliffe acudió para transmitir personalmente un ultimátum del presidente Donald Trump:

“Estados Unidos está dispuesto a comprometerse seriamente en temas económicos y de seguridad, pero solo si Cuba realiza cambios fundamentales”.

El mensaje de la Casa Blanca fue claro: no habrá apertura económica ni acuerdos de seguridad si la isla no implementa reformas políticas y estructurales profundas.

Desde el Air Force One, en su regreso de una gira por China, el propio Trump ratificó la postura y definió a Cuba como «un país en decadencia y fallido» que «necesita ayuda».


Entre el colapso energético y las protestas

La cita de alta diplomacia ocurrió en el peor escenario posible para el palacio de la Revolución. Cuba atraviesa una crisis energética crítica debido al bloqueo naval al petróleo impuesto por Washington desde enero, sumado a la amenaza de sanciones y aranceles secundarios a cualquier país que intente comerciar combustible con la isla.

El panorama actual es devastador:

  • El ministerio de Energía y Minas admitió que el país se quedó completamente sin diésel ni fueloil para sus centrales eléctricas.
  • Los cortes de luz ya son constantes y afectan infraestructuras críticas como hospitales, distribución de agua, saneamiento y alimentos.
  • Se registraron protestas en varios sectores de La Habana luego de que amplias zonas residenciales pasaran más de 24 horas consecutivas a oscuras.

Ante esto, el secretario de Estado, Marco Rubio, ofreció una asistencia humanitaria de USD 100 millones, pero con la estricta condición de que sea distribuida por la Iglesia Católica, puenteando al Poder Ejecutivo. El mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, replicó en su cuenta de X que si Washington tuviera «verdadera voluntad», el alivio sería tan simple como levantar el bloqueo, aunque aclaró que Cuba no pondrá obstáculos si la ayuda es real.


El espejo de Venezuela y la sombra de una intervención

El despliegue de la Casa Blanca imita la estrategia aplicada recientemente en Caracas. Funcionarios estadounidenses compararon abiertamente el tablero cubano con el escenario venezolano, donde una operación militar de Estados Unidos en enero provocó la caída de Nicolás Maduro, quien actualmente se encuentra bajo custodia en suelo norteamericano enfrentando cargos por narcotráfico.

Aunque la administración Trump no ha declarado formalmente que usará la fuerza militar en Cuba de forma inmediata, el mandatario ha deslizado insinuaciones afirmando que la isla «será la siguiente en la lista» una vez concluidos los focos de conflicto con Irán.

Por su parte, el régimen cubano emitió un comunicado tras la partida del avión oficial de Ratcliffe asegurando que demostraron «categóricamente» que la isla no representa un peligro para la seguridad nacional estadounidense, negando albergar bases extranjeras o financiar agrupaciones extremistas. Sin embargo, analistas internacionales citados por The Washington Post advierten que la presión busca un quiebre interno inmediato: «Existe la sensación general de que Díaz-Canel no puede permanecer mucho tiempo más en el cargo».


La mira puesta en las empresas extranjeras y GAESA

La estrategia de asfixia económica también apunta al corazón financiero de los militares cubanos. La semana pasada, Washington fijó su objetivo sobre el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el megaconglomerado controlado por las Fuerzas Armadas de la isla.

La presión se trasladó de inmediato a las compañías multinacionales con inversiones operativas en Cuba, particularmente a las cadenas hoteleras españolas. Washington ya envió una advertencia explícita: las empresas internacionales disponen de un plazo aproximado de un mes para desvincular sus operaciones del entramado militar cubano si quieren evitar represalias legales y financieras de Estados Unidos.


Tribunales y exilio: acorralamiento total

Para completar la ofensiva, el frente judicial estadounidense se reactivó con fuerza. Un funcionario del Departamento de Justicia confirmó que se planea presentar cargos penales contra el expresidente Raúl Castro, de 94 años, por su presunta responsabilidad en el derribo de las avionetas de la organización humanitaria Hermanos al Rescate en 1996, un caso bajo la lupa de la Fiscalía del Distrito Sur de Florida. Al ser consultado, Trump evitó desmentirlo: «Dejaré que se pronuncie el Departamento de Justicia».

Como contraparte simbólica de la jornada, mientras Ratcliffe negociaba de forma tensa en La Habana, la Embajada de Estados Unidos en la isla anunció oficialmente la salida hacia el exilio de la disidente Sissi Abascal, calificada por la delegación como una «defensora de la libertad». La misión diplomática concluyó reafirmando que no habrá una normalización real de relaciones hasta que se formalice la liberación de todos los presos políticos, se paguen compensaciones por las propiedades expropiadas tras la revolución y se ejecute una apertura democrática definitiva.

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