En una entrevista íntima con Mario Pergolini, la actriz argentina recordó un grave accidente ocurrido en una plaza de su barrio cuando era pequeña. Un cable suelto, una descarga eléctrica y la rápida reacción de su hermano evitaron una tragedia.
Luisana Lopilato, radicada hace años en Canadá junto a Michael Bublé y sus hijos, regresó al centro de la escena mediática argentina con una confesión que dejó a todos sin aliento. Durante su participación en el estreno de la nueva temporada de «Otro día perdido», el ciclo conducido por Mario Pergolini, la actriz reveló un episodio de su infancia que, hasta hoy, se mantenía bajo absoluto secreto familiar.
Todo ocurrió en la Plaza del Trébol, en el barrio de Parque Chas, el escenario donde los hermanos Lopilato pasaban sus tardes. Mientras recorrían imágenes del barrio, Luisana se detuvo en un recuerdo específico que le dejó una marca física y emocional para siempre.
“Me acuerdo perfectamente de esa plaza. Me he electrocutado ahí. Nadie lo sabe, nunca lo conté. Tengo hasta una marca en la mano”, comenzó relatando la actriz ante la sorpresa del conductor.
Según su testimonio, el accidente ocurrió cuando ella tenía entre 8 y 9 años. Mientras esperaba que su hermano Darío terminara de jugar un partido de fútbol, Luisana se acercó a un poste de luz para balancearse. “No vi que la tapa estaba abierta y que había un cable suelto. Me agarré y empecé a electrocutarme”, detalló.
La situación fue crítica. Al entrar en contacto con la corriente, el cuerpo de la pequeña Luisana quedó “pegado” al metal, sufriendo movimientos involuntarios provocados por la descarga eléctrica.
La salvación llegó de la mano de su hermano mayor, Darío Lopilato, quien advirtió lo que estaba sucediendo desde el campo de juego. Comprendiendo la urgencia y el peligro de tocar directamente a una persona que está recibiendo una descarga, Darío tomó una decisión drástica pero efectiva.
“Mi hermano me vio desde la cancha, salió corriendo y me pegó una patada. Literal. Me voló del palo”, explicó Luisana. Ese impacto logró separarla de la fuente de energía, cortando el circuito que amenazaba con ser letal. Conmovida, la actriz no dudó en afirmar: “Si él no hacía eso, me moría. Mi hermano me salvó la vida”.
Más allá de las bromas habituales entre los hermanos y las anécdotas divertidas que suelen compartir en redes sociales, este relato puso de manifiesto la profundidad de su conexión. Darío, quien siempre ha sido un pilar fundamental en la carrera y vida personal de Luisana, se convirtió aquel día en su héroe anónimo.

























