El presidente anunció una rebaja inmediata para los cereales y un esquema de reducción gradual para la soja desde 2027 sujeto al superávit fiscal.
El presidente Javier Milei anunció un paquete de medidas económicas que contempla una rebaja inmediata en las retenciones para el trigo y la cebada, acompañado por un cronograma de reducción gradual para la soja a partir de 2027. Las declaraciones tuvieron lugar durante su discurso en el marco del 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde el mandatario ratificó el rumbo de su gestión económica y el compromiso inquebrantable con el equilibrio fiscal.
El Presidente asistió al evento acompañado por una comitiva integrada por el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro del Interior, Diego Santilli; el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno; y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Alivio inmediato para los cereales de invierno
El anuncio central para la campaña fina estipula que las retenciones al trigo y a la cebada se reducirán del 7,5% al 5,5% a partir de junio de 2026. Esta rebaja de dos puntos porcentuales busca dar previsibilidad y un estímulo directo a los productores de cara a la nueva siembra de invierno.
«Nuestra misión es achicar el Estado. ¿Para qué? Para bajar impuestos», enfatizó Milei frente a un auditorio colmado por referentes del sector. El presidente calificó el trato histórico recibido por el campo durante las últimas décadas como un «crimen económico por donde se lo mire», argumentando que las políticas restrictivas aplicadas por administraciones anteriores terminaron minando la competitividad, la capitalización y el valor de la tierra en Argentina.
La soja, bajo la lupa fiscal
Respecto al principal complejo exportador del país, el Presidente delineó un esquema condicionado: a partir de enero de 2027, la soja comenzará a percibir reducciones mensuales de entre un cuarto (0,25%) y medio punto (0,5%) porcentual. No obstante, el ritmo de esta descompresión estará estrictamente atado a la evolución de la recaudación fiscal del Estado.
«Será de manera continuada hasta el año 2028 si nosotros somos reelegidos», supeditó el mandatario, proyectando la continuidad de la reforma en un horizonte de mediano plazo que incluye el escenario político de las elecciones.
«No voy a bajar un impuesto para después tener que subirlo»
Durante su intervención, Milei defendió la cautela y la gradualidad en la quita de los gravámenes más distorsivos, marcando una postura inflexible sobre la estabilidad macroeconómica: «No voy a bajar un impuesto para después tener que subirlo». De esta manera, enfrió los reclamos sectoriales que exigen una eliminación inmediata y total de las retenciones, argumentando que el superávit financiero del sector público no será negociado bajo ninguna circunstancia.
En sintonía con las recientes afirmaciones del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre una «actividad económica volando» —refrendada por un repunte del 5,5% en los indicadores sectoriales de marzo—, el Presidente aseguró que la verdadera libertad de los mercados llegará de la mano de un Estado cada vez más pequeño.
Beneficios extendidos a la industria y proyección exterior
La agenda de desregulación impositiva no se limitó al campo. Milei adelantó que el Ministerio de Economía detallará en los próximos días un cronograma que llevará a cero las retenciones en diversos sectores industriales a partir de julio y hasta junio de 2027. Los rubros beneficiados incluirán a la industria automotriz, la petroquímica y la fabricación de maquinarias.
Por último, de cara a la inserción de Argentina en el comercio global, el mandatario destacó que se encuentra bajo tratamiento parlamentario un acuerdo comercial con Singapur y ratificó la ambición de su administración en el plano norteamericano: «Nuestro objetivo con Estados Unidos es llegar a un tratado de libre comercio y lo vamos a lograr».
La respuesta del ámbito rural fue mayoritariamente positiva, catalogando el anuncio como una «señal alentadora», aunque desde los sectores de la producción insistieron en la necesidad de acelerar los tiempos para quitar de raíz la presión tributaria que pesa sobre las exportaciones argentinas.











































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