La morosidad de las familias argentinas trepó al 11,2% en febrero. El Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC) alerta sobre la crisis.
La estabilidad financiera de los hogares argentinos atraviesa su peor escenario en décadas. Según datos estadísticos del sistema financiero relevados en el tercer informe del Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC), la morosidad de las familias en el cumplimiento de sus préstamos y compromisos crediticios trepó al 11,2% en febrero.
Esta cifra representa el nivel de incumplimiento más alto desde que el Banco Central inició la serie en 2010 y, según analistas del sector, ubica el indicador en máximos que no se observaban desde el año 2004, superando incluso los peores registros de la pandemia de COVID-19. Con este último dato, la morosidad acumula entre 15 y 16 meses de subas consecutivas. Afecta de manera uniforme a casi la totalidad de las entidades bancarias y plataformas de crédito del país.
En paralelo, el IVFC —un indicador mensual impulsado por los diputados nacionales de Unión por la Patria (espacio Primero la Patria) Nicolás Trotta, Guillermo Snopek, José Glinski, Santiago Roberto, Jorge Chica y Cristian Andino— alcanzó los 5,1 puntos en febrero. Al hilar diez meses consecutivos de incrementos, el índice consolida la situación de los hogares dentro del rango técnico catalogado como «Fragilidad Familiar».
Financiar el día a día
Los analistas sectoriales advierten un dato alarmante: las carteras irregulares avanzan principalmente en los segmentos de financiamiento al consumo corriente y de montos menores. Esto evidencia que una porción creciente de la ciudadanía está recurriendo a líneas de crédito complementarias no para adquirir bienes durables, sino para cubrir necesidades básicas e indispensables de subsistencia. El proceso de endeudamiento ha avanzado con tal velocidad que multiplicó por cuatro sus valores respecto de los niveles mínimos reportados a fines de 2024.
“La morosidad récord muestra que cada vez más familias tienen dificultades para sostener sus gastos y cumplir con sus compromisos. Detrás de este dato hay hogares que hacen cuentas todos los días, que recortan gastos y que viven con más incertidumbre sobre cómo llegar a fin de mes”, advirtió el diputado Nicolás Trotta.
Empleo en retroceso y cierre de pymes
De acuerdo con el informe legislativo, este ahogo financiero responde de forma directa a un escenario contractivo generalizado, impulsado por tres factores clave:
- Pérdida del poder adquisitivo: la inflación sigue golpeando el bolsillo y deteriorando la capacidad de pago de los salarios.
- Caída del empleo formal: durante la gestión del presidente Javier Milei, sólo en 7 de los 26 meses analizados se crearon puestos de trabajo registrados. En total, ya se perdieron más de 205 mil empleos privados formales.
- Cierre de empresas: el informe advierte sobre la desaparición de más de 24 mil pymes durante la actual administración, profundizando el impacto sobre la economía real.
El debate por el relato económico
El avance del IVFC expone, según la oposición, un marcado «desacople» entre las variables macroeconómicas que festeja el oficialismo y la economía diaria de la población.
“Una cosa son los números que muestra el presidente Javier Milei y otra muy distinta es la vida cotidiana de las familias argentinas. Este informe habla de esa realidad: más deudas, menos capacidad de pago y mayor fragilidad en los hogares«, sentenció Trotta, señalando la brecha cada vez más profunda entre el discurso del Gobierno y la realidad que atraviesan millones de familias que mes a mes ven recortados sus ingresos y multiplicadas sus deudas.











































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