Greenpeace confirmó que los incendios de la temporada 2025-2026 fueron los peores en seis décadas, con Chubut como la provincia más afectada.
La Patagonia argentina cerró una de las páginas más oscuras de su historia ecológica reciente. Según un exhaustivo informe presentado por Greenpeace, los incendios forestales devoraron un total de 60.845 hectáreas de bosques andino patagónicos durante la temporada comprendida entre octubre de 2025 y marzo de 2026. Para dimensionar la catástrofe, la entidad comparó el territorio arrasado con el equivalente a «tres ciudades de Buenos Aires».
El reporte, titulado “Incendios forestales en los Bosques Andino Patagónicos de Argentina. Período octubre 2025 – marzo 2026”, fue elaborado mediante el procesamiento de imágenes satelitales. Los datos recopilados permiten a los científicos y activistas asegurar que, por su magnitud e impacto, se trató de «los peores incendios forestales de las últimas seis décadas en la región».
Las alarmas se encienden aún más al analizar la evolución del problema: la superficie quemada se duplicó respecto de la temporada anterior (donde se registraron 31.722 hectáreas) y resultó ser diez veces mayor al promedio de pérdida de bosques patagónicos registrado entre los años 2022 y 2024.
Chubut, la provincia más golpeada
El mapa de la destrucción muestra una concentración alarmante en la provincia de Chubut, que concentró casi la totalidad del daño con 60.304 hectáreas afectadas. El resto de la superficie se distribuyó entre Santa Cruz (290 hectáreas), Neuquén (238 hectáreas) y Río Negro (13 hectáreas).
El fuego no distinguió categorías de conservación y avanzó con saña sobre ecosistemas de altísimo valor ecológico. Greenpeace destacó el severo impacto en el Parque Nacional Los Alerces y en la zona de El Turbio (ambos en Chubut), así como en el Parque Nacional Los Glaciares (Santa Cruz). En estos puntos, las llamas devoraron «amplias superficies de bosques protegidos en muy buen estado de conservación».
La emergencia también golpeó con fuerza a zonas habitadas y productivas. El foco ígneo registrado en Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén (Chubut) no solo destruyó material forestal, sino que «afectó plantaciones, bosques y viviendas», dejando a comunidades enteras en vilo.
El factor humano y el peligro de los pinos exóticos
Desde la organización vinculan directamente este escenario con los efectos globales de la crisis climática, señalando que «el consenso científico viene alertando» sobre la agudización de estos fenómenos extremos. Sin embargo, también hacen hincapié en las deficiencias locales de prevención y manejo del territorio.
El informe recuerda que se estima que el 95% de los incendios forestales se inician por causas humanas, lo que vuelve «fundamental un mayor trabajo» en materia de concientización y penalización.
Asimismo, Greenpeace introdujo en el debate una propuesta de manejo forestal urgente: un plan de erradicación de los pinos exóticos, principalmente en los ejidos municipales y en el interior de las áreas protegidas. Según explicaron, estas especies no nativas actúan como combustible de alta combustión que incrementa notablemente el riesgo de incendios y, a su vez, perjudican gravemente la capacidad de recuperación natural de los bosques nativos quemados.
Polémica por el ajuste presupuestario y cambios legislativos
La presentación del informe no estuvo exenta de duras críticas políticas. La organización ambientalista cuestionó con dureza el recorte de fondos implementado por el Poder Ejecutivo Nacional a través de la Decisión Administrativa 20/2026, la cual formalizó un ajuste de más de $2.500 millones en los programas de conservación y administración de la Administración de Parques Nacionales.
Entre las áreas que sufrieron quitas directas en sus presupuestos se encuentran joyerías ecológicas de la región que hoy están bajo fuego o en riesgo latente:
- Parque Nacional Nahuel Huapi: -$190 millones
- Parque Nacional Lanín: -$156 millones
- Parque Nacional Los Glaciares: -$77 millones
- Parque Nacional Los Alerces: -$70 millones
Ante este panorama de desfinanciamiento, Greenpeace reclamó de manera urgente a los gobiernos provincial y nacional «aumentar considerablemente la cantidad de brigadistas e infraestructura» para garantizar el combate temprano del fuego, antes de que los focos se vuelvan incontrolables.
«Frente a esta alarmante situación, resulta grave e inconstitucional que el gobierno promueva la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego y de la Ley de Bosques», sentenció con preocupación Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.














































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