Jorge Macri busca reformar la Constitución porteña para achicar el gasto político, reducir legisladores y recortar sueldos en las Comunas de la Ciudad.
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, abrió el debate para avanzar con una reforma de la Constitución porteña. El mandatario busca alinearse con el «clima de época» impuesto por el Gobierno nacional y propuso cambios estructurales para reducir el gasto político en el distrito.
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, abrió formalmente el debate para impulsar una reforma de la Constitución porteña. Sancionada originalmente en 1996 tras la declaración de la autonomía del distrito, la carta magna local podría enfrentar modificaciones estructurales si prospera la iniciativa del Ejecutivo, la cual se alinea conceptualmente con las banderas de austeridad y reducción estatal que promueve el gobierno nacional.
«Vamos a ver si da el clima y el momento de época. Pero creo que la necesita», afirmó el mandatario porteño durante una entrevista televisiva en el canal A24. De esta forma, reconoce que sus intenciones sintonizan con el actual contexto político y social del país.
Los dos ejes del ajuste institucional
La propuesta de Jorge Macri se asienta fundamentalmente sobre dos reformas estructurales orientadas a achicar el gasto político y modificar la representación en el distrito:
- Recorte en la Legislatura porteña: el jefe de Gobierno cuestionó el dimensionamiento actual del Palacio de Perú, que cuenta con 60 legisladores (renovables por mitades cada dos años). «¿Hacen falta 60 legisladores en una ciudad que no es tan extensa?», disparó, abriendo la puerta a reducir el cuerpo deliberativo a la mitad.
- Reestructuración de las Comunas: el foco principal se posó sobre el funcionamiento de las 15 unidades de gestión descentralizada. Macri impugnó el esquema actual por el cual se eligen de forma directa siete comuneros por junta, todos ellos con goce de sueldo. Desde su óptica, el sistema genera inconvenientes de gestión cuando la oposición gana una comuna. «Es como si una elección te obligara a poner un ministro opositor», comparó, sugiriendo que solo el presidente de la junta comunal debería percibir un salario, mientras que las fuerzas opositoras deberían limitarse a los roles de control legislativo.
En sintonía con La Libertad Avanza
La propuesta del jefe de Gobierno no surge de manera aislada, sino que coincide plenamente con una iniciativa previa presentada en el parlamento porteño por el bloque de La Libertad Avanza (LLA). La diputada Pilar Ramírez, referente clave de Karina Milei en la Ciudad, ya había impulsado un proyecto para reformar la Ley Orgánica de Comunas, proponiendo que de los siete comuneros, únicamente el presidente de la junta sea rentado y los seis restantes ejerzan de forma ad honorem.
Según datos que justificaron dicho proyecto libertario, el Estado porteño destina más de $5.300 millones anuales al pago de sueldos de los 105 comuneros del distrito. De aplicarse la reforma propuesta, el ahorro mensual superaría los $380 millones.
Estrategia electoral de cara a 2027
Más allá de los argumentos presupuestarios, analistas políticos coinciden en que el anuncio de Jorge Macri responde a una necesidad estrictamente estratégica. Con la mirada puesta en su reelección para 2027 y el reordenamiento de fuerzas para las legislativas, el jefe de Gobierno busca edificar una agenda compartida con la Casa Rosada.
Los planes originales de los hermanos Javier y Karina Milei contemplaban disputar la Ciudad de Buenos Aires con candidatos propios —como el nombre de Manuel Adorni, hoy condicionado por frentes judiciales— para arrebatarle al PRO su histórico bastión electoral. Ante un escenario donde las encuestas reflejan vaivenes en la imagen del Gobierno nacional, Macri aprovecha para reposicionarse con una señal de fuerte afinidad ideológica hacia los libertarios.
Consciente del impacto de sus declaraciones, el mandatario porteño concluyó admitiendo el complejo escenario legislativo que le depara a su propuesta: «Sé que nada de esto es bienvenido por la política. Me va a costar un montón lograr que lo aprueben». Sin embargo, el debate ya está instalado.















































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