La senadora intentó minimizar la tensión tras el fuerte respaldo del Presidente a Manuel Adorni y los cruces en la reunión de Gabinete.
La senadora nacional y jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, buscó este martes bajar el tono a la reciente polémica tras la reunión de Gabinete donde Javier Milei defendió fervientemente a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Al ingresar a la exposición agropecuaria JONAGRO, Bullrich se refirió al temperamento del mandatario: «El Presidente tiene una emocionalidad importante, no lo definiría como un grito lo que hizo», sostuvo ante la prensa, evitando profundizar en los detalles del cruce que mantuvo con el líder libertario.
La frase de Bullrich busca poner paños fríos a un episodio que, según testigos, incluyó insultos y un ultimátum presidencial. El conflicto se originó por la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito que pesa sobre el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, específicamente tras conocerse gastos de USD 250.000 en refacciones de una propiedad en un country de Exaltación de la Cruz.
El blindaje de Milei y el desplante a Bullrich
La tensión alcanzó su punto máximo el viernes pasado. Según pudo reconstruirse, Milei ingresó a la reunión de Gabinete en un estado de «alteración emocional» para blindar a Adorni, a quien calificó como una «persona honesta atacada injustamente».
«Prefiero perder una elección antes que echar a un inocente», habría sentenciado el mandatario antes de lanzar una advertencia al resto de sus ministros: «Que se vayan todos a la rep… que lo parió, no me importa nada, voy a seguir con la mía».
En ese contexto, cuando Bullrich intentó intervenir para debatir la estrategia política frente a la denuncia, Milei fue tajante: “No me interrumpas. Estoy hablando y dando instrucciones”. Acto seguido, el Presidente abandonó el salón sin escuchar réplicas.
La interna con el «Karinismo»
Pese al desplante, Bullrich confirmó este martes que seguirá asistiendo a las reuniones de Gabinete y a la mesa política: “Por supuesto”, afirmó, aunque evitó desmentir el cruce directo con el mandatario argumentando que «no le corresponde» comentar la intimidad de esos encuentros.
Sin embargo, el trasfondo de la disputa es más profundo. La senadora irritó a la Casa Rosada, y especialmente a Karina Milei, al exigir públicamente que Adorni presente su declaración jurada de inmediato. «Es estirar algo que no tiene sentido», había disparado Bullrich días atrás.
El escenario 2027
La figura de Bullrich se agiganta en la Ciudad de Buenos Aires, donde el año pasado obtuvo más del 50% de los votos como senadora. Ante la negativa de Adorni de competir electoralmente el próximo año —calificó una posible candidatura como algo «irracional»—, la exministra de Seguridad se consolida como la figura con mayor volumen político propio dentro del espacio porteño.
Mientras el oficialismo se encamina a una mesa política este martes para discutir la agenda parlamentaria, la tregua propuesta por Bullrich parece ser, por ahora, un equilibrio frágil. La senadora no cede en su reclamo de transparencia para Adorni, pero reconoce que, en la actual arquitectura del poder libertario, confrontar directamente con la «emocionalidad» del Presidente tiene un costo que todavía no está dispuesta a pagar.













































Deja una respuesta