El expresidente rompe con Milei, instruye a sus diputados a apoyar la moción de censura y lanza un duro comunicado contra la gestión económica nacional.
Mauricio Macri decidió marcar una distancia irreversible con el gobierno de Javier Milei. En una jugada política de alto impacto, el líder del PRO ordenó a sus diputados nacionales que voten a favor de la remoción del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, si la moción de censura llega a tratarse en el recinto del Congreso.
La decisión de Macri no solo representa un desafío directo a la autoridad del Jefe de Gabinete, sino que también desautoriza al jefe de bloque del PRO, Cristian Ritondo. Mientras Ritondo mantenía puentes de diálogo con La Libertad Avanza para blindar al funcionario, Macri decidió «puentear» esa negociación y bajar una línea implacable: despegarse del Gobierno.
El laberinto parlamentario
A pesar del impacto político del anuncio, el camino para desplazar a Adorni es complejo. Un sector de la oposición ha convocado a una sesión para este jueves con el objetivo de girar los proyectos contra el Jefe de Gabinete a las comisiones de Peticiones, Poderes y Reglamento, y de Asuntos Constitucionales.
Para que la remoción sea efectiva, primero debe aprobarse el emplazamiento, luego los proyectos deben ser discutidos en comisión para volver al recinto en una interpelación, y finalmente alcanzar una mayoría de 129 votos para la moción de censura. Aunque en el Gobierno confían en que la oposición no alcanzará el quórum necesario, el movimiento de Macri ha encendido todas las alarmas en Balcarce 50.
«Duele»: El duro comunicado del PRO
La ofensiva se completó con un documento oficial del partido donde se critica con inusual dureza el rumbo de la gestión actual. El texto hace una distinción tajante entre la macroeconomía y la realidad social: «Hay una diferencia entre que los grandes números mejoren y que tu vida mejore», sostiene el comunicado.
En un párrafo que parece apuntar directamente a las formas del oficialismo, el PRO advierte sobre los enemigos del cambio: «Los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer». El mensaje es claro: el apoyo parlamentario brindado hasta ahora no es un cheque en blanco. «Acompañar el cambio no es aplaudir todo. Mucho menos, aplaudir lo que está mal», sentencia el documento presidido por Macri.
La sombra de 2027 y el «Plan B»
Fuentes cercanas al exmandatario sugieren que este giro responde a una lectura estratégica del escenario político. Macri ha vuelto a considerar la posibilidad de una candidatura presidencial en 2027. Este movimiento cuenta con el visto bueno de sectores del establishment que, ante la incertidumbre sobre la reactivación económica y el temor a un resurgimiento del peronismo, comienzan a ver en el líder del PRO un «plan B» sólido frente a Milei.
La animosidad de Macri hacia Adorni no es nueva. Desde el inicio de la gestión, el expresidente cuestionó su designación, calificándolo como alguien «sin experiencia». Aquella cena del año pasado, donde Milei rechazó la propuesta de Macri de colocar a Horacio Marín en el cargo, terminó en una ruptura personal que hoy se traduce en una crisis política abierta entre los dos principales aliados de la derecha argentina.














































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