El Gobierno reunió a la mesa política en Casa Rosada mientras la Marcha Universitaria colmaba Plaza de Mayo. Buscan destrabar leyes clave en el Congreso.
El Gobierno Nacional activó este jueves una reunión de emergencia de su mesa política en la Casa Rosada. Mientras la 4° Marcha Federal Universitaria llegaba a la Plaza de Mayo con un reclamo masivo de presupuesto, los principales ministros se concentraron con un objetivo claro: recuperar el control de la agenda legislativa.
La convocatoria, liderada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, sufrió un retraso estratégico de dos horas. Originalmente pautada para las 14, se inició finalmente a las 16, coincidiendo exactamente con el momento de mayor concentración de manifestantes frente a la sede gubernamental.
Una mesa chica con ausencias y urgencias
Del encuentro participaron figuras centrales del esquema libertario como Luis «Toto» Caputo (Economía), Diego Santilli (Interior), Martín Menem (Diputados), Patricia Bullrich (Senado), Eduardo «Lule» Menem e Ignacio Devitt. La ausencia más comentada fue la del asesor presidencial Santiago Caputo, quien se justificó por temas de agenda. Por su parte, el presidente Javier Milei permaneció durante todo el día en la Quinta de Olivos, sin agenda oficial pero activo en redes sociales, donde replicó mensajes críticos hacia la movilización.
Según fuentes oficiales, el cónclave no abordó formalmente el conflicto universitario ni las recientes denuncias patrimoniales que afectan a Adorni. El foco estuvo puesto en la estrategia parlamentaria. El oficialismo busca destrabar proyectos estancados como la reforma electoral, la denominada «ley hojarasca», el pago de deuda a bonistas y el pliego de más de cien jueces y fiscales federales.
El conflicto universitario: posturas irreconciliables
A pesar de la magnitud de la protesta —que según la consultora Ingob generó más de 1.3 millones de interacciones en redes, con un 53% de menciones a favor de las universidades—, el discurso oficial se mantuvo inflexible. Desde el Ministerio de Capital Humano, Sandra Pettovello insistió en que los fondos de ley fueron transferidos y reclamó auditorías más estrictas.
«No tenemos animosidad contra la universidad pública, pero queremos un gasto eficiente e inteligente», sostuvo la ministra. En sintonía, el Gobierno ratificó que no cumplirá con los aumentos de salarios y becas aprobados por el Congreso, argumentando que los legisladores no especificaron la fuente de financiamiento para tales gastos no presupuestados.
Impacto y lectura política
Dentro de la cúpula libertaria admiten que el relato oficialista no logra permear en la totalidad de la sociedad, aunque evalúan el éxito de la marcha en función de su «politización». Un estratega del Gobierno señaló tras la desconcentración: «La marcha fue grande, pero no imponente como la primera. Sin embargo, el Gobierno tiene que buscarle una salida al tema porque esto puede seguir escalando».
El escenario se completa con un clima de interna latente y la presión del PRO. El reciente comunicado del partido de Mauricio Macri, advirtiendo que «defender el cambio no es aplaudir todo», añade una capa de complejidad a un Gobierno que, mientras las calles reclaman fondos, intenta a contrarreloj blindar su gobernabilidad en los pasillos del Congreso.













































Deja una respuesta