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La historia de Parque Chacabuco: del peligro de los explosivos a ser un pulmón verde

Parque Chacabuco

Descubrí la historia del Parque Chacabuco: de antiguo polvorín militar a ser el tercer espacio verde más grande de la Ciudad de Buenos Aires


El Parque Chacabuco, hoy reconocido como el tercer pulmón verde más grande de la Ciudad de Buenos Aires, esconde bajo su césped y arboledas un pasado que pocos transeúntes imaginan. Lo que hoy es un espacio de recreación familiar y deporte, fue durante el siglo XIX un enclave militar de alta peligrosidad: el Polvorín de Flores.

El origen: el Polvorín de Flores

La historia del predio se remonta a la época colonial. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, las tierras de la antigua «Chacrita de Belén» pasaron a manos de la Corona Española y, posteriormente, del Estado Nacional. En 1781, debido a la necesidad de alejar los materiales inflamables del centro porteño, se instaló allí la Fábrica Nacional de Pólvora, conocida popularmente como el Polvorín de Flores.

Durante décadas, la presencia de toneladas de explosivos en una zona que comenzaba a poblarse generó temor entre los vecinos. Aunque un mito popular sostiene que el polvorín explotó en 1898, los registros históricos aclaran que aquel trágico estallido ocurrió en realidad en una fábrica de Villa Devoto. Sin embargo, el riesgo potencial fue suficiente para que, en 1902, la municipalidad gestionara la cesión de los terrenos para transformarlos en un espacio público.

El diseño de Carlos Thays

En 1903 se bautizó oficialmente como Parque Chacabuco. Su trazado fue obra del paisajista Carlos Thays, quien aplicó su sello característico: una selección de especies arbóreas exóticas y nativas, caminos curvos y un diseño señorial que buscaba oxigenar a la clase trabajadora de los barrios aledaños.

Bajo su influencia, el parque se convirtió en el epicentro de nuevos barrios residenciales con identidad propia, como el Barrio Cafferata y el Barrio Emilio Mitre, que hoy conservan su arquitectura original de casas bajas.

El impacto de la Autopista

La fisonomía del parque cambió drásticamente en 1978. La construcción de la Autopista 25 de Mayo, bajo la gestión de Osvaldo Cacciatore, fragmentó el predio en dos. La obra de cemento sepultó parte del diseño original de Thays, eliminó miles de árboles y alteró para siempre la paz del entorno. A pesar de esta «cicatriz», el parque logró sobrevivir integrando polideportivos y centros culturales bajo la estructura de la autopista.

El Parque Chacabuco hoy: Deporte y cultura

Con una superficie aproximada de 22 hectáreas, el parque sigue siendo un punto neurálgico para el sur de la ciudad. Delimitado por las avenidas Eva Perón, Curapaligüe, Asamblea y la calle Emilio Mitre, ofrece hoy:

  • Una pista de atletismo profesional.
  • Polideportivos y canchas de fútbol (donde en 1918 se registró el único partido bajo nieve en Argentina).
  • Un centro cultural bajo la autopista que busca resignificar ese espacio de cemento.
  • Esculturas históricas como «La Aurora» o la renovada «Fuente de los Sapitos».

Hoy, el «polvorín peligroso» es solo un recuerdo lejano. El Parque Chacabuco se consolida como un refugio de biodiversidad y un símbolo de la resiliencia urbana frente al avance del concreto.

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