Advertisement

La construcción de un mega templo mormón en San Nicolás genera polémica

Templo mormón en Buenos Aires

Un mega proyecto religioso de 14.500 m² junto al histórico Monasterio de Santa Catalina enciende el debate patrimonial y suma el rechazo de Victoria Villarruel.


Una manzana histórica del barrio de San Nicolás se convirtió en el eje de un intenso conflicto urbanístico y patrimonial. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días planea construir un mega templo mormón en Buenos Aires, a metros del Monasterio de Santa Catalina de Siena, una estructura colonial que data de 1745, antes de la creación del Virreinato del Río de la Plata.

Este predio, declarado Monumento Histórico Nacional y Área de Protección Histórica (APH), funcionó además como hospital de campaña durante las Invasiones Inglesas de 1807 y conserva en su subsuelo pruebas documentadas de dos cementerios coloniales.

El proyecto edilicio contempla levantar 14.500 metros cuadrados cubiertos y una cifra similar bajo tierra destinada a estacionamientos. Tras la reciente revocación de una medida cautelar por parte del Poder Judicial porteño, la iniciativa sumó el rechazo de organizaciones vecinales, la Iglesia Católica y la vicepresidenta de la Nación.

Monasterio de Santa Catalina de Siena


El proyecto de Salt Lake City

La iniciativa, cuya instrucción y financiamiento global (proveniente de la Ley del Diezmo) provienen directamente de la sede central del culto en Salt Lake City, Utah (EE.UU.), prevé el desarrollo de 14.500 metros cuadrados cubiertos sobre la superficie y una cantidad similar de construcción subterránea destinada principalmente a estacionamientos.

De acuerdo con Carlos Cantero, director de Comunicación del culto para el Cono Sur, y Nicolás del Sero, gerente general del proyecto, la obra se dividirá en dos grandes estructuras:

  • Templo Principal (Avenida Córdoba): un edificio de unos 9.000 metros cuadrados que albergará el templo de meditación, un centro de bienvenida y un Centro de Historia Familiar. Tendrá una capacidad máxima estimada de 240 personas.
  • Edificio de Oficinas (Calle Viamonte): una estructura de planta baja y cuatro pisos (unos 5.500 metros cuadrados) destinada a tareas administrativas, mantenimiento y visado de misioneros, donde trabajarán aproximadamente 120 personas.
  • Espacio Verde: en el corazón de la manzana se proyecta un área parquizada de acceso público que funcionaría como «amortiguador» entre las nuevas edificaciones y las estructuras históricas.

El credo mormón, que asegura contar con 505.819 miembros en Argentina (según datos propios), inauguró su primer templo en el país en 1986 cerca del Aeropuerto de Ezeiza y busca con esta sede facilitar el acceso a sus fieles porteños, dado que ciertas ceremonias sagradas como los matrimonios solo pueden celebrarse en templos y no en capillas comunes.


El frente judicial y el reclamo patrimonial

Aunque el Poder Judicial porteño revocó recientemente una medida cautelar que mantenía paralizadas las obras, la resistencia civil y religiosa promete trasladar el conflicto a las máximas instancias judiciales.

María Carmen Arias Usandivaras, abogada y vicepresidenta de la ONG Basta de Demoler, adelantó que interpondrán un recurso de inconstitucionalidad y, de ser necesario, recurrirán en queja ante el Tribunal Superior de la Ciudad y la Corte Suprema de la Nación.

«Es un proyecto pegado a monumentos históricos declarados por la Nación. El Código Urbanístico establece que cuando se construyen más de 10.000 metros cuadrados para un espacio de culto, debe ser aprobado por la Legislatura de la Ciudad, no es un permiso de obra común. Este proyecto excede en más de un 150% lo permitido sin pasar por el parlamento», señaló la activista.

Asimismo, desde la ONG advierten por el impacto físico en las estructuras coloniales: la altura proyectada del templo alcanza los 36,5 metros, superando el límite general de 16 metros establecido para el interior de la manzana (y los 25 metros permitidos sobre la avenida Córdoba). Ante esto, la gerencia del proyecto argumenta que el Código contempla un «plano inclinado» que permite ganar altura a medida que la construcción se retira de la línea municipal.

Arias Usandivaras también alertó sobre los riesgos climáticos y estructurales: «Si el monasterio y la iglesia son tapados en altura, no van a recibir el suficiente sol, eso va a generar humedad, y si a eso se le suma la excavación de tierras y los estacionamientos, es demasiado peligro para dos espacios prácticamente únicos en nuestra ciudad».


Voces en contra: del Arzobispado a la Casa Rosada

Desde el Arzobispado de Buenos Aires, actual propietario de los terrenos de la iglesia católica, el jardín central y el monasterio, manifestaron su descontento en calidad de «vecinos de la Ciudad». Fuentes eclesiásticas señalaron a la prensa que, a pesar de las modificaciones realizadas al plano original, «en una manzana histórica no es bueno construir algo de esas dimensiones, sabiendo el valor arqueológico que tiene el terreno, donde hay pruebas de la existencia de dos cementerios coloniales».

La controversia escaló al plano político nacional cuando la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, fijó su postura a través de la red social X. Si bien aclaró que carece de competencia formal en el asunto por tratarse de un funcionario del ámbito legislativo federal y no de la gestión de la Ciudad, fue categórica al expresar:

«Me parece espantoso que se arruine así el casco histórico y con mucho respeto los mormones no tienen mucho que ver con la Argentina».


Un futuro incierto

Mientras que los representantes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días expresan confianza en que la revocación de la cautelar les permitirá avanzar «paso a paso» con los permisos municipales pendientes —en una obra que estiman demandará entre cuatro y seis años—, los defensores del patrimonio histórico prometen agotar la vía legal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *