El Concejo Deliberante sancionó la norma impulsada por Ramón Lanús entre quejas vecinales. Se busca impulsar el desarrollo en Boulogne y Villa Adelina.
El Concejo Deliberante de San Isidro dio luz verde a la reforma del Código Urbanístico (COU), una iniciativa clave de la gestión del intendente Ramón Lanús. La votación se dio en un clima de fuerte tensión, con protestas vecinales en la puerta del recinto que denunciaban un posible colapso de servicios.
Los ejes del nuevo Código
El proyecto aprobado introduce cambios significativos en la fisonomía urbana, con especial foco en las localidades de Boulogne y Villa Adelina. Entre los puntos más destacados se encuentran:
- Desarrollo del Oeste: se habilitará la construcción de edificios de planta baja y hasta tres pisos en zonas específicas. El objetivo es incentivar la oferta inmobiliaria para la clase media y jóvenes que hoy no pueden acceder al mercado local.
- Viviendas más pequeñas: la reforma permite reducir las dimensiones mínimas de los departamentos (pasando de unidades de 60 m² a 45 m²) y flexibiliza la exigencia de cocheras en áreas con buen acceso al transporte público, con el fin de abaratar los costos de construcción.
- Protección de la Costa y Barrancas: se prohíbe la construcción de nuevos barrios cerrados sobre la ribera, consolidando el carácter público y accesible de la costa. Además, se ratificó la protección de las barrancas, donde solo se permitirán estructuras livianas que no alteren el perfil natural.
- Patrimonio Histórico: se creó la categoría de «Inmuebles de Potencial Valor Patrimonial» para toda construcción anterior a 1946, las cuales deberán ser evaluadas antes de cualquier intervención.
Un debate dividido
Desde el oficialismo y sectores aliados como La Libertad Avanza, defendieron la medida. «Nadie obliga a nadie a construir; se está dando la posibilidad. Esto no es para grandes desarrolladores, es para la clase media», sostuvo el concejal Federico Colombo Roqué durante el debate.
Sin embargo, la oposición y diversos colectivos vecinales expresaron un rechazo tajante. Las críticas se centraron en la «falta de transparencia» y la ausencia de una audiencia pública previa. «Exigimos un informe de impacto ambiental que no está. Se está legislando a espaldas de la comunidad», reclamó Virginia Franco, del Frente Patria Grande.

Protestas en el recinto
Mientras los concejales votaban, en las afueras del Concejo —ubicado en 25 de Mayo 459— las Asambleas Vecinales de San Isidro hicieron oír sus cacerolas y pancartas. Los residentes temen que el aumento de la densidad poblacional colapse los servicios públicos, como las redes de agua y cloacas, y reduzca los espacios verdes en los barrios residenciales.
Pese a los cuestionamientos, el oficialismo logró imponer su mayoría. Con esta nueva norma, San Isidro inicia una etapa de transformación urbana que promete revitalizar las zonas más postergadas del distrito, aunque el desafío de la gestión municipal será demostrar que este crecimiento puede convivir en armonía con la identidad barrial que los vecinos juran defender.















































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