El Concejo Deliberante de Avellaneda aprobó crear un Polo Tecnológico en las Barracas. Hubo cruces por el futuro de las empresas y plazos de adecuación.
El Concejo Deliberante de Avellaneda dio un paso decisivo hacia la transformación urbana y productiva del distrito al aprobar, por mayoría, la zonificación del área de las barracas. El objetivo central de la medida es destinar estos terrenos al desarrollo de un ambicioso polo tecnológico, un proyecto que el oficialismo defiende como una solución estructural para una zona históricamente postergada.
El debate en el recinto
La iniciativa no estuvo exenta de polémica. Durante la sesión ordinaria del pasado miércoles, los bloques opositores expresaron sus dudas respecto a la implementación del proyecto. El foco del conflicto radica en el destino de las industrias y comercios que operan actualmente en la zona.
Lucas Yacob, presidente del bloque PRO, advirtió sobre la incertidumbre que genera la normativa: «¿Qué va a pasar con las empresas que ya están ahí? El municipio va a decidir si pueden seguir o no», señaló. En sintonía, Damián Paz, de Avellaneda Primero, criticó la falta de diálogo y denunció una «mucha discrecionalidad para con el Ejecutivo» en el manejo de las tierras. Por su parte, La Libertad Avanza rechazó de plano el proyecto.
Uno de los puntos que más preocupa a la oposición es el plazo de 180 días que se otorgaría a las fábricas e inmuebles existentes para adecuarse a las nuevas disposiciones de zonificación, lo que consideran un tiempo insuficiente que podría afectar la actividad productiva local.
La defensa del oficialismo
Desde las filas de Fuerza Patria, la concejal María Laura Garibaldi defendió la medida argumentando que se trata de un trabajo que se viene gestando desde 2018. «Son 32 hectáreas que están totalmente desvalorizadas. Es la solución para terminar con los problemas que tiene la zona», afirmó, minimizando las quejas opositoras al señalar que las modificaciones propuestas no fueron planteadas previamente en las comisiones de trabajo.
Para llevar tranquilidad a los sectores productivos, la edil Nilda Brovida aclaró que la intención no es el desalojo: «No se va a echar a empresas, sino que se les solicitará que se adecuen» al nuevo perfil tecnológico que se busca para el barrio.
Otros temas de la jornada
Más allá del Polo Tecnológico, el cuerpo legislativo abordó otros expedientes de relevancia:
- Infraestructura escolar: se aprobó por unanimidad un convenio con la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense para financiar obras urgentes de mantenimiento en escuelas.
- Vivienda: se adjudicaron tres casas del programa «Casa Propia» y se avanzó en un acuerdo para finalizar 24 viviendas en el barrio Raizen (Villa Inflamable).
- Economía Popular: el concejal César Ríos expresó su rechazo a la eliminación del programa «Volver al Trabajo», advirtiendo que en Avellaneda existen 15 mil trabajadores de la economía popular en situación de vulnerabilidad.
- Crisis de residuos: sobre el cierre, Lucas Yacob solicitó formalmente declarar la emergencia en el servicio de recolección de residuos, un reclamo que promete seguir escalando en la agenda política local.
Con esta aprobación, Avellaneda inicia una nueva etapa urbanística que busca reconvertir su histórico perfil industrial hacia la economía del conocimiento, aunque el éxito de la transición dependerá de cómo se resuelvan las tensiones con el sector productivo actual.















































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