El expresidente respaldó el rumbo económico en la Universidad Austral, pero advirtió sobre la intolerancia del Gobierno y cruzó con ironía a Martín Menem.
El expresidente Mauricio Macri volvió a colocarse en el centro de la escena política con fuertes advertencias al gobierno de Javier Milei. Durante su participación en el Foro de Presidentes sobre Política y Democracia, organizado por el Círculo de Montevideo y la Universidad Austral, el líder del PRO respaldó el rumbo económico, pero a la vez lanzó duras críticas a la dinámica interna de la gestión libertaria, a la que acusó de tener «mucha intolerancia a la crítica».
Acompañado por el exmandatario uruguayo Julio María Sanguinetti y con la participación virtual del español Felipe González, Macri analizó la coyuntura bajo el eje de la polarización y dejó en claro que su partido busca mantener una identidad propia de cara a las elecciones de 2027.
Críticas al entorno de Milei
Al evaluar la figura de Javier Milei, Macri definió su gestión como «un liderazgo emocional» y aseguró que el mandatario «se ve como un profeta». El ingeniero alertó sobre la falta de apego a la implementación de las políticas públicas y cuestionó con dureza el clima interno de la Casa Rosada.
Al ser consultado sobre la figura de Javier Milei, Macri definió su conducción como «un liderazgo emocional, absolutamente emocional» y trazó un paralelismo con sus propias marchas de campaña: «Él se ve como lo que yo sentí en mis marchas. Se ve como un profeta». Si bien le reconoció al libertario «un profundo estudio de las ideas», advirtió que le falta entusiasmo por la implementación y apuntó contra la tendencia al aislamiento en la Casa Rosada.
«Al Presidente lo aísla el simbolismo. El mayor riesgo para cualquier líder es quedar ‘entubado’, rodeado de gente que no se anima a decir que no. Cuando el poder te toma, pasás de ser un tipo inteligente a ser un estúpido«, sentenció con dureza.
En la misma línea, sugirió que el electorado argentino, al que intentó alejar de los personalismos propiciando la interna de Juntos por el Cambio en 2023, volvió a volcarse «por el lado de un caudillo que los salve». Frente a esto, reivindicó el valor de los equipos y la «tecnocracia» del PRO: «El próximo paso requiere otras cualidades que meramente desarmar lo que no funciona. Cuando tenés que hacer una casa, tenés que tirar los cimientos que están mal, pero también volver a construir. El PRO tiene esas cualidades, cree en el método».

Respuesta tajante a Martín Menem
El ingreso de Macri al recinto estuvo marcado por la tensión interna dentro del bloque aliado. Días atrás, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, había asegurado que una eventual postulación de Macri en 2027 dividiría el voto de la derecha y terminaría siendo «funcional al kirchnerismo».
La respuesta del líder del PRO fue tajante e irónica: «Pregúntenle a Cristina (Kirchner) si favorecimos al kirchnerismo en estos años».
Aunque ante las preguntas sobre si se imagina como el conductor de una propuesta presidencial para 2027 se mostró esquivo —«Ya estoy grande para eso», matizó con ironía—, el «operativo clamor» dentro de sus filas ya está en marcha. Dirigentes de la provincia de Buenos Aires pidieron explícitamente su postulación el viernes pasado en Olivos. En ese marco, Macri iniciará mañana en Mendoza su gira «Próximo Paso» para consolidar el armado federal del partido.
A pesar de los roces, el PRO ratificó su rol de aliado estratégico de La Libertad Avanza en el Congreso. Horas antes del foro, el bloque macrista fue clave en la Cámara baja para blindar al oficialismo, frenando los pedidos de interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ministro de Economía, Luis Caputo, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.
«Ejército de destrucción»: críticas al kirchnerismo
El principal enemigo político de Macri siguió siendo el kirchnerismo, al que tildó de «ejército de destrucción» por su gestión entre 2019 y 2023. «La destrucción de valor que ha hecho en estos veinte años el kirchnerismo es inédita», afirmó, y lanzó un dardo contra el gobernador bonaerense: «Si la solución es Kicillof, si pierden, pierden, y si ganan, pierden de vuelta, porque va a ser otro fracaso».
Hacia el final de la jornada, el uruguayo Julio María Sanguinetti tomó la palabra para asignarle un rol protagónico al exmandatario argentino en el futuro cercano: «Yo creo que Mauricio tiene un gran rol a cumplir. La Argentina necesita un baño de serenidad. Agarrá la regadera». Macri recogió el guante con cautela: «Ojalá a futuro eso suceda. La Argentina necesita algunos puntos de acuerdo».















































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