La Provincia de Buenos Aires lanzó una guía obligatoria ante amenazas y armas en escuelas para proteger a alumnos y docentes. Conocé los detalles aquí.
La creciente preocupación por la seguridad en los establecimientos educativos de la provincia de Buenos Aires llevó a las autoridades a tomar medidas drásticas. La Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE), en conjunto con el ministerio de Seguridad provincial, presentó un nuevo protocolo de intervención ante amenazas y estudiantes armados debido a las amenazas de tiroteos y el hallazgo de armas en mochilas de alumnos.
El documento, que ya fue enviado a las jefaturas regionales y distritales, establece pasos claros y obligatorios para los equipos directivos. La prioridad absoluta, según el texto, es el «resguardo de la vida y la integridad física y emocional de la comunidad educativa».
Los ejes del protocolo
Ante la detección de una amenaza —ya sea mediante inscripciones en paredes, cartelería física o mensajes en plataformas digitales— el personal escolar debe actuar con celeridad pero sin caer en el pánico. El protocolo especifica:
- Aviso inmediato y preservación: el docente o personal que detecte la amenaza debe informar al equipo directivo, quienes a su vez deben contactar a los inspectores de enseñanza y a las fuerzas de seguridad.
- Identificación protegida: en una primera instancia, se debe evitar la identificación pública de los estudiantes presuntamente involucrados para garantizar sus derechos durante el proceso de investigación.
- Manejo de armas de fuego: si se confirma la presencia de un arma en la escuela, el personal educativo tiene prohibido manipularla. «Será la fuerza pública correspondiente la que deberá retirar el arma», detalla el documento. Una vez controlada la emergencia, el estudiante quedará bajo custodia y se dará intervención inmediata a la familia y a la Justicia, dado que la portación constituye un delito.
- No viralización: las autoridades hicieron un pedido especial a las familias y alumnos de no compartir fotos ni textos de las amenazas en redes sociales. El efecto «contagio» o viralización solo genera miedo y estimula la repetición de estas conductas por parte de otros jóvenes.
Un fenómeno que no es «una broma»
La medida surge tras reuniones clave entre el ministro de Seguridad, Javier Alonso, la titular de Educación, Flavia Terigi, y los gremios docentes representados en el FUDB. Los sindicatos alertaron sobre «nuevas dificultades originadas en comunidades digitales» que promueven acciones violentas entre menores.
Desde el Gobierno bonaerense han sido tajantes: estas situaciones no serán tratadas como simples travesuras adolescentes. El protocolo se complementa con la intención de que los padres de los alumnos que realicen falsas amenazas deban hacerse cargo de los costos de los operativos policiales desplegados.
Medidas complementarias
Se barajan además medidas preventivas adicionales, como la conformación de mesas intersectoriales para el monitoreo de conflictos y la recomendación a algunas comunidades de asistir a clases sin mochilas en casos de riesgo extremo.
«La escuela debe ser un territorio de paz y aprendizaje», señalaron fuentes oficiales. Con este protocolo, la gestión de Axel Kicillof busca dotar de herramientas legales y logísticas a los docentes que hoy se encuentran en la primera línea de una crisis de violencia escolar no vista hasta ahora.
La Ciudad de Buenos Aires también presentó hoy su propio protocolo de seguridad ante amenazas.















































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