El ex Hostal del Lago reabre tras 14 años de abandono reconvertido en un oasis de gastronomía artesanal, sustentabilidad y cultura frente al Lago Regatas.
Hay rincones de Buenos Aires que resisten la prisa. Oculta entre los árboles de los Bosques de Palermo, justo frente al Lago Regatas, la estructura del ex Hostal del Lago volvió a la vida. Tras catorce años de abandono y deterioro, el predio reabrió reconvertido en Casa Futuro, un proyecto que fusiona naturaleza, comunidad y cultura.
El espacio no es un centro comercial ni un café moderno de Palermo Soho de música fuerte. Es una propuesta que busca recuperar el espacio público desde el cuidado del paisaje y el valor histórico.
Un puente entre el siglo XIX y el futuro sustentable
El predio forma parte del sistema de parques diseñado a fines del siglo XIX por el célebre paisajista Carlos Thays y promovido por Domingo Faustino Sarmiento. El objetivo original era dotar de aire y naturaleza a una Buenos Aires que crecía desordenadamente entre conventillos, barro y amenazas de epidemias.
A lo largo de las décadas, este rincón vio pasar de todo: carruajes aristocráticos, comitivas militares, corredores, familias y turistas. La construcción en sí atravesó múltiples mutaciones: nació vinculada a funciones técnicas de servicio del parque, vivió etapas dedicadas al arte y los talleres creativos, e incluso albergó un fuerte vínculo simbólico con el automovilismo y el legado de Juan Manuel Fangio.
Hoy, la herencia botánica y el valor patrimonial del lugar se resignifican. Tras un año de obras, se realizaron mejoras estructurales y una renovación total de instalaciones bajo criterios de bajo impacto ambiental, priorizando el uso de materiales nobles. El complejo cuenta con
- sistemas de captación de agua de lluvia
- paneles de energía fotovoltaica
- gestión integral de residuos orgánicos a través del compostaje.
En el exterior, el cemento cede su lugar a la biodiversidad. El diseño del jardín, liderado por Martina Zavalía y Francisca Lozada, apostó por un fuerte estilo tropical y la implantación de más de 4.200 plantas nativas y adaptadas. Una red de senderos, canteros y áreas de descanso invita a los visitantes a un recorrido fluido donde conviven una huerta orgánica, sectores de compostaje y un mercado local.
Un ecosistema gastronómico con identidad de origen
A diferencia de los polos gastronómicos masivos de Palermo Soho o Las Cañitas, Casa Futuro funciona bajo una lógica comunitaria y cooperativa. El espacio ha consolidado un verdadero ecosistema donde prestigiosos nombres de la escena gastronómica actual conviven con pequeños productores locales y proyectos agroecológicos, poniendo el foco en la trazabilidad y el origen consciente de los alimentos.
Al recorrer el predio, el visitante se encuentra con una oferta de alta calidad artesanal:
- Corte: con su reconocida propuesta de carnicería, parrilla y charcutería.
- Atelier Fuerza: el proyecto que revolucionó la panadería de masa madre en la ciudad.
- ÖSS Kaffe: café de especialidad de nivel internacional.
- Enófilo: una vinoteca orientada exclusivamente a visibilizar el trabajo de pequeños viticultores.
- Iniciativas agroecológicas: como el cultivo de tomates reliquia de Don Pacho y los huevos pastoriles de La Tandilera.
- Bienestar consciente: las marcas Fungalia y Fungi Melena aportan sus desarrollos en hongos funcionales, acompañadas por la aromaterapia de Sahumar y el formato híbrido de Flora Buenos Aires, que amalgama florería, objetos de diseño y alimentos.
A esta propuesta se suman talleres pedagógicos sobre paisajismo y regeneración urbana dictados en colaboración con la organización Germinar y la FADU-UBA. El predio también funciona como sede de eventos culturales como TEDxRíodelaPlata.
La experiencia de bajar un cambio
Durante el día, el lugar es un punto de descanso ideal para caminantes y ciclistas. Su oferta incluye cafetería, infusiones, pastelería y sándwiches para disfrutar frente al agua. En las mañanas de sol o las tardes frescas, la desconexión del tránsito porteño ofrece una atmósfera única.
Sin embargo, llegar exige un paseo: no hay transporte público en la puerta ni estacionamiento inmediato. Quienes asistan en auto deben dejarlo en los accesos permitidos y caminar entre 300 y 400 metros por los senderos del parque. Para muchos, ese aislamiento es su mayor encanto; para familias con niños o personas mayores, un dato a considerar.















































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