Miles de personas se concentraron en Buenos Aires y distintas provincias a 11 años de la primera movilización. El reclamo contra la violencia de género sigue urgente.
A once años de aquella histórica movilización de 2015 que marcó un punto de inflexión en la lucha contra la violencia de género en la Argentina, miles de mujeres, agrupaciones feministas y organizaciones sociales volvieron a concentrarse este miércoles frente al Congreso de la Nación. Bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadxs nos queremos”, la 11ª marcha federal de Ni Una Menos estuvo atravesada por una profunda conmoción social y un fuerte reclamo de justicia ante los recientes femicidios que sacuden al país.
El paisaje en las inmediaciones del Palacio Legislativo se cubrió de banderas, prendas y pañuelos violetas. En la plaza, diversas organizaciones realizaron una impactante intervención visual exponiendo los rostros, nombres y edades de las 100 mujeres asesinadas en lo que va de 2026, transformando el espacio público en un escenario de memoria y denuncia colectiva frente a una estadística brutal: en Argentina ocurre un femicidio cada 31 horas.
El dolor de las familias en las calles
a jornada estuvo marcada por el pedido de justicia por los crímenes de Dulce María Beatriz Candia (17 años, en Misiones), Noelia Carolina Romero (Temperley) y, de manera central, el de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada recientemente en Córdoba.
En la provincia de Córdoba, la movilización fue encabezada por Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina. Vestida con una remera que llevaba el rostro de su nieta, Elizabeth expresó entre lágrimas:
«Siempre apoyé estas causas pero nunca me hubiese imaginado pasarlo yo ahora en mi piel, en mi corazón, con mi nieta muerta. Lo único que quiero cuando me voy a dormir es despertarme y que esto no sea cierto».
Asimismo, la abuela criticó con dureza el accionar policial («el martes la empezaron a buscar en serio», sentenció) y apuntó a la complicidad de terceros en el crimen. Por su parte, Nicole, tía de la adolescente, fue tajante: “Agostina no apareció muerta. A Agostina la asesinaron”.
En Buenos Aires, los testimonios de impunidad se replicaron. La hermana de María Isabel Speratti Aquino —asesinada en Cañuelas en 2023 por su expareja— recordó que una semana antes del crimen habían marchado juntas por el 8M. «Ella había denunciado previamente un intento de femicidio. Si desde el primer momento lo hubieran detenido como correspondía, hoy estaría viva», denunció ante la prensa, exponiendo las fallas sistémicas del Estado.
Un documento con fuertes críticas al Gobierno y al Poder Judicial
El acto central, inicialmente pautado para las 17:00, se pospuso a las 18:30 para permitir que la masiva columna de manifestantes pudiera aproximarse al Congreso. Figuras públicas como las artistas Thelma Fardin y Cazzu participaron de la lectura del documento oficial.
Cazzu fue la encargada de abrir el discurso, tildando a la administración nacional de “negacionista de la violencia patriarcal”. El texto leyó una fuerte denuncia contra el recorte de las políticas públicas destinadas a prevenir la violencia de género, en un contexto donde mediciones del sector advierten caídas reales de casi el 95% en el presupuesto de los programas de género entre 2023 y 2025.
El escrito incluyó demandas institucionales muy específicas:
- Exigencia de renuncia del ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, y la destitución de los fiscales Raúl Garzón e Iván Rodríguez, por «la desidia organizada del Poder Judicial».
- Repudio a la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, por haber calificado el caso de Agostina Vega como «homicidio» en lugar de femicidio, lo que consideraron una forma de «negar la existencia de una desigualdad estructural».
- Pedido de condena efectiva para Justo Fernando Barrientos por el triple lesbicidio de Barracas, exigiendo el reconocimiento explícito del odio a la orientación sexual en la carátula, y reparación para Sofía Castro Riglos, la única sobreviviente.
- Búsqueda activa de mujeres desaparecidas, mencionando expresamente a Camila Maidana (Chubut) y Delicia Mamani (desaparecida en Córdoba).
Cifras alarmantes: un femicidio cada 31 horas
A pesar de que el informe anual de la Corte Suprema de Justicia reveló una leve baja en los registros —contabilizando 200 femicidios en 2025 frente a los 228 de 2024—, las organizaciones advierten que la meseta sigue siendo alarmante.
Para dar cuenta de la dimensión histórica del problema, la Asociación Civil La Casa del Encuentro presentó un informe de su Observatorio de Femicidios «Adriana Marisel Zambrano». Los datos acumulados desde el nacimiento del movimiento (tras el crimen de Chiara Páez en 2015) son concluyentes:
- 3.073 femicidios directos y vinculados de mujeres y niñas.
- 78 transfemicidios y 4 lesbicidios.
- 269 femicidios vinculados de varones adultos y niños.
El informe detalla, además, que el peligro reside mayoritariamente en los entornos cercanos: 1.776 de estos crímenes ocurrieron en la vivienda de la víctima o en hogares compartidos con el agresor.
A más de una década del primer grito motivado por el caso de Chiara Páez, la masiva convocatoria demostró que el reclamo por el fin de la violencia hacia las mujeres se mantiene firme en la agenda social argentina.














































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