El Trambus porteño cambiará el sentido de avenidas clave en Caballito. Las obras de este transporte eléctrico avanzan para debutar a fin de año.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanza con las obras del Trambus porteño, el nuevo sistema de transporte 100% eléctrico que promete transformar la movilidad urbana. Sin embargo, su debut a fin de año exigirá una profunda reconfiguración del tránsito. A partir de octubre, dos avenidas neurálgicas del barrio de Caballito cambiarán su sentido de circulación para albergar los nuevos paradores.
Las transformaciones más severas se registrarán a partir de octubre en las avenidas Honorio Pueyrredón y Acoyte. Los vecinos ya comenzaron a recibir las notificaciones oficiales sobre las modificaciones viales.
Idas y vueltas en Honorio Pueyrredón
La avenida Honorio Pueyrredón, cuyo parque lineal central fue motivo de una fuerte resistencia vecinal y sucesivos frenos judiciales en el pasado, volverá a cambiar de fisonomía. El tramo que corre entre el Cid Campeador y la calle Neuquén, que había dejado de ser doble mano para tener sentido único hacia el norte, revertirá su dirección.
Ahora, entre Gaona y Neuquén, la circulación vehicular será exclusivamente hacia el sur (en sentido inverso al actual). Los nuevos paradores del Trambus se construirán sobre los laterales del parque lineal y estarán ubicados estratégicamente entre Gaona y Franklin, y entre Méndez de Andes y Aranguren. Los carriles exclusivos para estas unidades eléctricas se posicionarán sobre la derecha, dejando el espacio restante para el tránsito de vehículos particulares.
Acoyte pasa a ser mano única
La avenida Acoyte también sufrirá una alteración histórica. En el tramo comprendido entre Neuquén y Díaz Vélez, la arteria dejará por completo de ser doble mano y pasará a tener sentido único de circulación hacia el norte. Las obras para los paradores ya muestran avances desde el verano sobre el margen este de la avenida. Al igual que en Honorio Pueyrredón, los carriles del Trambus correrán por la derecha del sentido de circulación.
El rediseño del mapa vial del barrio impactará de rebote en varias calles aledañas:
- Avenida La Plata: entre Rivadavia y Chaco/Quito pasará a tener sentido único hacia Rivadavia.
- Felipe Vallese: entre Acoyte y Ambrosetti se convertirá en doble mano.
- Ambrosetti: entre Jauretche y Rivadavia cambiará a mano única con sentido hacia el sur.
- Balcarce: entre Yerbal y Rivadavia tendrá dirección única hacia el norte.
Un trazado estratégico para esquivar el Microcentro
El Trambus T1 contará con una traza total de 22 kilómetros, conectando de manera transversal los barrios de Nueva Pompeya, Parque Patricios, Boedo, Parque Chacabuco, Almagro, Caballito, Villa Crespo y Palermo, hasta finalizar en el Aeroparque Jorge Newbery. El principal beneficio logístico radica en que el trayecto evitará el congestionado microcentro porteño.
Con el nuevo esquema, el recorrido desde Pompeya hacia Aeroparque avanzará por Av. La Plata hasta Rivadavia, tomará esta última hasta Acoyte y luego doblará a la izquierda en Ángel Gallardo hasta empalmar con el tramo de Honorio Pueyrredón que continuará siendo doble mano con paradores centrales. Finalmente, empalmará con el Metrobus de Juan B. Justo, cuyos carriles exclusivos ya fueron repavimentados.
En sentido inverso (Aeroparque hacia Sáenz/Pompeya), las unidades circularán por Honorio Pueyrredón hacia el sur hasta Neuquén, seguirán por Acoyte —que desde esa intersección vuelve a ser doble mano—, continuarán por José María Moreno hasta Formosa y retomarán Avenida La Plata.

Tecnología sustentable y semáforos inteligentes
Inspirado en modelos de transporte de grandes capitales globales como Londres, el Trambus destaca por sus credenciales ecológicas: flota 100% eléctrica con una autonomía de 270 kilómetros, lo que reducirá significativamente la contaminación ambiental y acústica.
«Estamos haciendo en un año el 30 por ciento de lo que hicimos en 14 años. El Trambus es una de las obras más importantes, que tiene que ver con generar nuevas centralidades para vincular mejor a barrios que estaban alejados», argumentó Pablo Bereciartua, ministro de Movilidad e Infraestructura de la Ciudad.
El sistema proyecta transportar entre 50.000 y 60.000 pasajeros diarios. En horas pico, la frecuencia estimada será de una unidad cada cuatro minutos, con paradas distribuidas cada 500 metros. De los 71 paradores totales, 9 serán «icónicos», diseñados de forma representativa según la identidad de cada barrio y equipados con infraestructura moderna como cargadores para vehículos eléctricos y guarderías de bicicletas.
Una de las mayores novedades tecnológicas será la incorporación de semáforos inteligentes dotados de telemetría. Este sistema detectará de forma remota la aproximación del Trambus y extenderá de forma automática la luz verde en las esquinas. Según Bereciartua, esta «onda verde» prioritaria evitará detenciones innecesarias y elevará la velocidad promedio hasta un 30% en comparación con las líneas tradicionales de colectivos.
Gracias a estas innovaciones, las autoridades estiman que el viaje completo entre Pompeya y Aeroparque, que actualmente demanda una hora y cuarenta minutos, se reducirá a tan solo una hora, marcando un ahorro de tiempo de viaje de hasta el 40%. Además, para incentivar el uso multimodal del transporte público, se lanzará un boleto integrado porteño que aplicará descuentos automáticos a los usuarios que combinen el Trambus con la red de subterráneos y los tres corredores de Metrobus vinculados.
El futuro: la Línea T2
Aunque la prioridad absoluta está puesta en inaugurar la T1 antes del cierre del año, el plan integral contempla a futuro una segunda línea transversal (T2) que cruzará de norte a sur por el sector oeste de la Ciudad. Esta proyectada traza conectará barrios como Flores, Villa Santa Rita, Villa del Parque, Agronomía, Parque Chas, Villa Pueyrredón, Villa Urquiza y Belgrano, uniendo puntos neurálgicos como la estación Belgrano C del tren Mitre con la estación San Pedrito de la Línea A de subtes.














































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