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Banco Central: Milei quiere derogar los cambios que hizo el kirchnerismo en 2012

Reforma del Banco Central Milei

Javier Milei impulsa una reforma de la Carta Orgánica del BCRA para prohibir por ley la emisión para el Tesoro y priorizar el valor del peso.


El presidente Javier Milei avanza en un proyecto de ley para reformar la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). La iniciativa busca derogar las modificaciones estructurales introducidas por el kirchnerismo en 2012 bajo la gestión de Mercedes Marcó del Pont, con el objetivo de devolverle a la entidad la misión única de defender el valor de la moneda y prohibir el financiamiento al Tesoro.

Para este diseño legal, el mandatario coordina un equipo de trabajo junto al ministro de Economía, Luis Caputo; el presidente del BCRA, Santiago Bausili; y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.

El foco en el artículo 3 y las críticas a Marcó del Pont

El descontento del Presidente se concentra fundamentalmente en el artículo 3 de la normativa vigente, al que calificó de «un espanto». «Vamos a sacar toda la porquería que hizo [Mercedes] Marcó del Pont», sentenció el Presidente ante los legisladores, haciendo alusión a quien presidía el BCRA en 2012, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

Hasta aquella reforma de hace 14 años, la ley fijaba que la misión «primaria y fundamental» del Banco Central era preservar el valor de la moneda. El kirchnerismo reemplazó ese texto por un mandato múltiple y difuso que obligaba a la entidad a «promover, en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el Gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social».

Para la administración de Milei, esta multiplicidad de objetivos sirvió como justificación ideológica para una emisión monetaria descontrolada destinada a financiar el déficit fiscal, subordinando la independencia del Central a las necesidades del Poder Ejecutivo. El mandatario ya había adelantado su postura días atrás en la Fundación Faro, donde tildó de «bruta» a Marcó del Pont y señaló de forma irónica: «Decía que era misión fundamental defender el valor de la moneda. Parece que no les salió: le sacaron 13 ceros».

El fin de los Adelantos Transitorios sin límite

Más allá del debate filosófico sobre las funciones de la entidad, el impacto más profundo de la reforma kirchnerista de 2012 ocurrió en las herramientas operativas, específicamente en el artículo 20, regulador de los «adelantos transitorios» (los giros directos de emisión del BCRA al Tesoro).

Antes de 2012, estos créditos extraordinarios tenían un plazo estricto de 12 meses y un tope máximo equivalente al 12% de la base monetaria, más un 10% de la recaudación fiscal del año previo. La modificación del anterior gobierno peronista elevó estos topes, añadió un 10% extra con carácter «excepcional» y eliminó los límites para el destino de esos fondos. De acuerdo con el diagnóstico del actual oficialismo, este mecanismo fue el que originó el crecimiento exponencial de los pasivos remunerados del BCRA y alimentó la inflación de la última década.

El debate técnico y los tiempos políticos

La decisión del Gobierno de avanzar ahora con la ley marca una aceleración de los tiempos políticos. En mayo de este año, durante la segunda revisión del programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el organismo internacional había sugerido la necesidad de una reforma legal del BCRA para asegurar su gobernanza e independencia una vez estabilizada la macroeconomía. En ese momento, la Casa Rosada respondió que la Carta Orgánica actual no obstaculizaba la desinflación y que su modificación no era una urgencia. Sin embargo, Milei decidió precipitar el debate.

La medida despierta opiniones encontradas entre los analistas. El economista Orlando Ferreres respaldó la iniciativa en una columna reciente en el diario La Nación, argumentando que recuperar un mandato centrado en la estabilidad del peso contribuirá a consolidar institucionalmente el proceso de desinflación. Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, matizó el impacto real del cambio en el artículo 3. Si bien consideró positivo aumentar la transparencia, definió la medida como «declamativa, sin cambios relevantes en la práctica ni en las expectativas», recordando que entidades de referencia global, como la Reserva Federal de Estados Unidos, contemplan formalmente el fomento del pleno empleo entre sus metas.

Datos del nuevo escenario económico

El debate se da en un contexto macroeconómico marcadamente distinto al de los últimos años. Tras recibir un país con una inflación superior al 200% anual en 2023 (último año de la gestión de Alberto Fernández), el segundo año de mandato de Milei cerró con un IPC del 31,5%.

Aunque la desaceleración de los precios es notoria y el Banco Central interrumpió por completo el financiamiento directo al Tesoro bajo la premisa irrenunciable del equilibrio fiscal, la Argentina todavía convive con tasas de inflación mensuales equivalentes a lo que los países desarrollados acumulan en un año entero.

Hacia el cierre de su encuentro con las bancadas oficiales, el Presidente unió la reforma del BCRA con las expectativas de su plan general. En medio de un encuadre de desregulación y apertura comercial, Milei defendió su gestión asegurando que «nuestro peor trimestre fue mejor que el promedio de los últimos treinta años» y vaticinó que los próximos 18 meses serán «los mejores de la historia argentina». El blindaje legal del Banco Central pretende ser el cerrojo institucional para esa proyección.

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