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CABA lanza un plan para refinanciar deudas de bancos y tarjetas

Plan de desendeudamiento CABA

La Legislatura porteña aprobó un programa de auxilio con tasa del 35% anual para frenar la morosidad récord en los hogares.


La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó el Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, una iniciativa que busca dar oxígeno a los hogares en medio de la mayor crisis de morosidad financiera en dos décadas. El plan permitirá refinanciar deudas de tarjetas y créditos bancarios a una tasa muy inferior a la del mercado, aunque deja afuera a las billeteras virtuales.

El proyecto contó con un amplio respaldo de casi todo el arco político, a excepción del bloque de La Libertad Avanza. Para que empiece a implementarse, ahora resta la promulgación del jefe de Gobierno, Jorge Macri, y su posterior reglamentación. Una vez cumplido este paso, el Banco Ciudad comenzará a otorgar los nuevos préstamos, mientras que las entidades bancarias privadas podrán sumarse de forma voluntaria.

Los números del rescate: tasas a mitad de precio

El programa establece condiciones financieras mínimas que los bancos adheridos pueden mejorar, pero fija techos claros para garantizar el alivio de los beneficiarios:

  • Tasa de interés: se fijó una Tasa Nominal Anual (TNA) fija máxima del 35%. Esto representa menos de la mitad del promedio del mercado para préstamos personales, que en mayo de 2026 rondó el 68,3%.
  • Plazo de devolución: el tiempo mínimo de financiación será de 24 cuotas mensuales, ampliable según el perfil del deudor.
  • Destino y Mecanismo: el dinero no pasará por las manos del beneficiario. El Banco Ciudad transferirá el monto de forma directa a la entidad acreedora para cancelar la deuda originada en tarjetas o préstamos personales.

Los fondos se destinarán únicamente a deudas con entidades bancarias reguladas por el Banco Central (BCRA). Esto deja fuera del beneficio a los saldos pendientes con billeteras virtuales, fintech y financieras no bancarias.

Al respecto, la economista Paula Guevara advirtió sobre esta paradoja: «El programa ataca el problema justo donde es menos grave y deja afuera donde es más urgente. La mora más crítica está en las entidades no bancarias, donde llega al 27,5%. Al limitar el programa a deudas bancarias, el beneficio llega al segmento más solvente de los morosos».

Cómo acceder al plan de desendeudamiento CABA

Una vez reglamentada la ley, los interesados tendrán un plazo de 60 días para presentarse. Para calificar, se deben cumplir cinco requisitos simultáneos:

  1. Poseer deudas por tarjetas de crédito o préstamos personales de bancos regulados por el BCRA.
  2. Estar clasificado en la Central de Deudores del BCRA en Situación 2 (atrasos de 60 a 90 días) o Situación 3 (atrasos de 90 a 180 días) al 1° de junio de 2026.
  3. Tener ingresos familiares inferiores a diez salarios mínimos (equivalentes a $3.678.000 actualmente).
  4. Demostrar que las cuotas adeudadas representan más del 30% del ingreso mensual del hogar.
  5. Acreditar domicilio real en CABA con un mínimo de dos años de antigüedad.

Por el contrario, el acceso quedará automáticamente denegado para quienes cumplan alguna de estas condiciones:

  • Ser propietario de más de un inmueble o de un auto con menos de cinco años de antigüedad (salvo uso laboral).
  • Ser titular de embarcaciones, aeronaves o bienes suntuarios.
  • Poseer activos financieros (plazos fijos, bonos, acciones, dólares) que superen el total de la deuda a refinanciar.
  • Haber comprado dólares durante el período en que se generó la deuda (las entidades cruzarán datos con el BCRA).

Beneficios para bancos y sector informal

Para tentar a la banca privada a sumarse al programa, la Legislatura incluyó un fuerte estímulo fiscal: una reducción del 50% en el Impuesto sobre los Ingresos Brutos respecto de los intereses que generen estos créditos de refinanciación.

Por otro lado, la normativa sumó un apartado para trabajadores no registrados y emprendedores. A través de la división Ciudad Microempresas, el Banco Ciudad podrá refinanciar las deudas de este sector informal bajo las mismas condiciones de tasas y plazos, siempre y cuando sus atrasos encuadren en el período de 60 a 180 días al inicio de junio de 2026.

La mirada de los expertos y el recelo oficial

A pesar de que el diseño técnico es visto con buenos ojos por especialistas, existen dudas sobre su alcance real. El asesor financiero Esteban Ferrero señaló que el mecanismo de pago directo es correcto para evitar desvíos, pero alertó: «El problema es el universo al que llega. Los morosos con atrasos de 2 a 6 meses que aún tienen ingresos formales son una fracción del problema. El 11% del crédito no bancario que ya está en situación irrecuperable —con más de 12 meses de mora— no puede acceder a esto aunque quiera».

El programa tampoco pasa desapercibido a nivel nacional, donde descansan más de 30 proyectos similares en el Congreso. Tanto el Gobierno nacional como el BCRA miran con desconfianza estas medidas debido al «riesgo moral»: la posibilidad de que se genere un incentivo adverso donde los usuarios dejen de pagar esperando un rescate estatal. Desde el Banco Central ya adelantaron que no planean flexibilizaciones normativas ni salvatajes generales, bajo la premisa de que los bancos tienen la solidez necesaria para absorber las pérdidas y que la morosidad bajará de forma natural cuando se recuperen los salarios.

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