Villa Devoto celebró su primera Feria del Libro en la peatonal Fernández de Enciso. Un hito cultural que reunió a autores independientes y vecinos.
El barrio porteño de Villa Devoto vivió este sábado una jornada histórica. La peatonal Fernández de Enciso se transformó en el epicentro de la cultura local con la celebración de la Primera Feria del Libro de Villa Devoto, un evento que no solo atrajo a cientos de vecinos, sino que también marcó un precedente para la identidad del barrio.
Organizada con el apoyo de la Comuna 11, la feria surgió como una respuesta necesaria ante la crisis que atraviesa el sector editorial, marcado por la caída de ventas y el cierre de librerías. El objetivo fue claro: crear un puente directo entre los creadores independientes y el público, fomentando el intercambio de ideas sin intermediarios.
Un corredor de letras y cultura
Desde temprano, las mesas de libros de editoriales independientes y librerías de la zona poblaron la peatonal. Los asistentes pudieron disfrutar de charlas con escritores, presentaciones de novedades y un ambiente de camaradería literaria que se extendió durante toda la tarde.
La propuesta no se limitó al papel. El escenario montado para la ocasión vibró con la música de Tomás Calvano, quien deleitó a los presentes con un repertorio de tango, y la presentación del Dúo Rusca Borzoni. El cierre artístico estuvo a cargo del Coro de Cámara de Devoto, dirigido por Joaquín Ayán, y las lecturas del poeta Guido Messina.
Identidad y balance positivo
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la intervención del profesor César, presidente de la Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto, quien realizó un recorrido por la rica historia del barrio, reforzando el sentido de pertenencia de los asistentes.
Al finalizar el encuentro, tanto organizadores como participantes coincidieron en que el balance fue «sumamente positivo». La alta concurrencia y el nivel de ventas superaron las expectativas iniciales, dejando la puerta abierta para que esta feria se convierta en un clásico del calendario cultural porteño.
«Este tipo de espacios son fundamentales para fortalecer la producción cultural independiente», señalaron desde la organización. En un momento de incertidumbre económica, Villa Devoto demostró que el interés por la lectura y el apoyo a la cultura barrial siguen más vigentes que nunca.

























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