Mariana Galufa explica cómo la conexión con caballos y las neurociencias facilitan la autorregulación emocional y el autoconocimiento en Equinomanía.
En una entrevista para Quiero a mi país, la veterinaria e investigadora Mariana Galufa presentó las bases del taller vivencial «Caballos Maestros: un encuentro para volver a vos», llevado a cabo en el espacio Equinomanía. La propuesta combina neurociencias, física cuántica y enfoque sistémico para impulsar el autoconocimiento.
Ciencia y bioenergía en la práctica ecuestre
Desde el enfoque de Equinomanía, el trabajo con caballos busca el equilibrio en los planos físico, mental y espiritual a través de la presencia plena. Galufa remarcó que el abordaje no se realiza desde la videncia ni el dogma, sino a partir de investigaciones científicas impulsadas junto a Sandra K.
Entre los aspectos biológicos y energéticos que sustentan este intercambio, destaca que el caballo detecta la postura corporal de la persona y los neurotransmisores que esta segrega, devolviendo una respuesta que los facilitadores definen como limpia e «incorruptible». Además, el equino emana un campo electromagnético siete veces superior al del ser humano. Al percibir que la persona no representa una amenaza, la integra en su campo y la sintoniza con su propia coherencia biológica.
«El caballo te es tan, tan limpio, digamos, en la información que nos da porque lee nuestros neurotransmisores, nuestra postura corporal y que con una buena guía de acompañamiento… podés inducir a que la persona se dé cuenta de sí misma, qué es lo que está repitiendo. Cuando vive la experiencia no se la contaron y no te lo dijo nadie, la viviste pura, digamos. Es incorruptible cuando el caballo te da esa información«
Por otro lado, a diferencia de los seres humanos, cuyos temores suelen ser elaboraciones de la mente, el caballo reacciona únicamente ante peligros reales del entorno, lo que facilita situar a la persona en un estado de presencia plena. Este estado permite a los participantes conectar con información de su propio inconsciente, identificando patrones repetitivos, mandatos o conductas aprendidas durante la infancia o la etapa de gestación.
A través de estas dinámicas, se busca promover la homeostasis celular sin rotular los procesos bajo los términos tradicionales de «terapia» o «enfermedad», impulsando a que cada individuo active sus propios recursos de autorregulación.
El orden sistémico y el vínculo materno
Por el Día de la Madre, el taller programado para el 17 de octubre en Madariaga (Altos de Madariaga / Centro Ecuestre Las Margaritas) se centra en el ordenamiento del sistema familiar a través de las constelaciones familiares y la Programación Neurolingüística (PNL).
El trabajo aborda la tríada madre-padre-hijo para redefinir los roles. En particular, la integración de la figura materna se considera un pilar clave para proyectar la estabilidad y la abundancia en diversas áreas de la vida, al asociarse energéticamente con la tierra. La propuesta invita a pararse desde la conciencia del adulto para comprender, aceptar y resignificar el pasado, permitiendo sanar asignaturas pendientes —incluso con progenitores fallecidos— y gestionar emociones limitantes como el miedo y la culpa.
«Integrar a la madre es fundamental para poder proyectarlo a cada área de nuestra vida, más allá de cómo fue esa relación… Esa tríada que uno trabaja en las constelaciones y en el orden familiar, porque constelar es poner en orden los roles«
La historia de Sofía: el origen del cambio
«Uno empieza a estudiar y empieza a comprender, y cuando comprendés empezás a aceptar, y cuando aceptás buscás recursos; y Sofía es un milagro, pero bueno, gracias a una guía y gracias a que ella también tomó la vida«
La trayectoria de Mariana Galufa dio un giro determinante en 1995 con el nacimiento de su hija Sofía, diagnosticada con toxoplasmosis congénita y un pronóstico médico de parálisis cerebral y ceguera progresiva. En ese momento, Galufa se desempeñaba en la veterinaria corporativa y empresas ganaderas.
La búsqueda de alternativas de estimulación y plasticidad neuronal, acompañada por profesionales de la salud, permitió comprender el Cuadro y salir del rol de víctima. Sofía logró superar las previsiones médicas iniciales y se convirtió en el puente hacia el ámbito ecuestre. Madre e hija se formaron y trabajaron juntas durante 20 años en equinoterapia tradicional, interviniendo en áreas de discapacidad, adicciones, infancia vulnerable y contextos carcelarios.
Hace aproximadamente siete años, el enfoque evolucionó hacia un modelo sistémico y holístico, al constatar que las mejoras de los participantes requerían una toma de conciencia por parte de todo su núcleo familiar para sostenerse en el tiempo. Actualmente, Sofía se desempeña como coequiper de su madre en Equinomanía.
«Yo pienso que la ciencia, los milagros y la magia también son, o sea, que todo es ciencia en algún punto… Y el milagro sos vos cuando te das cuenta que podés cambiar, cuando te das cuenta que vos podés y buscás los recursos que tenés disponibles y no le entregás el poder a todo el mundo», reflexionó Galufa sobre el proceso de superación personal y profesional.
Las actividades de Equinomanía se estructuran en procesos individuales guiados en marco grupal. Tras una introducción teórica, los facilitadores acompañan la experiencia sin interpretar ni asumir diagnósticos por los participantes, lo que permite que sea la interacción directa con el caballo la que revele la información.
Próximo encuentros
- 17 de octubre: Taller vivencial «Caballos Maestros» en Altos de Madariaga / Centro Ecuestre Las Margaritas.
- 21 al 23 de noviembre: Retiro vivencial programado.
- Próxima gira: Actividades internacionales en Uruguay.
- Contacto: Coordinación e informes a través de los perfiles de Instagram
@equinomaniaySoy Sandra K.











































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