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Alarma por microplásticos en comida de bebés de Nestlé y Danone

Microplásticos en comida de bebés

Un informe de Greenpeace detectó miles de partículas plásticas y químicos ocultos en los envases ‘pouches’ de purés infantiles.


Un estudio de Greenpeace International encendió las alarmas globales al revelar la presencia de miles de microplásticos en comida de bebés de las marcas Nestlé y Danone. El análisis, realizado por el laboratorio noruego SINTEF Ocean, detectó niveles preocupantes de contaminación en los populares envases pouches (bolsitas plásticas con tapa), un formato que domina las góndolas actuales.

El informe «Tiny Plastics, Big Problem» analizó productos de Gerber (Nestlé) y Happy Baby Organics (Danone), firmas que concentran el 40% del mercado mundial de alimentación infantil. Los resultados fueron contundentes:

  • Gerber (Nestlé): más de 5.000 partículas de plástico por envase, lo que equivale a unas 270 partículas por cucharadita.
  • Happy Baby Organics (Danone): más de 11.000 partículas por envase, alcanzando un promedio de 495 microplásticos por cucharadita.

Además de los plásticos, se identificaron 83 sustancias químicas ocultas que no figuran en las etiquetas. Entre ellas destaca el 2,4-di-tert-butilfenol, un potencial disruptor endocrino hallado en la línea de Nestlé.

El peligro oculto tras la «conveniencia»

Nestlé y Danone no son actores menores en este escenario; juntas concentran el 40% del mercado global de alimentos para bebés. En los últimos años, ambas compañías han liderado la transición de los tradicionales frascos de vidrio hacia los pouches (bolsitas plásticas flexibles con tapa a rosca). Este formato es el packaging que más crece en el sector, con una tasa anual proyectada del 8,18% hasta 2031.

La industria promociona estos envases como opciones seguras, prácticas y portátiles, incluyendo leyendas atractivas como «sin BPA», «sin pesticidas» u «orgánico». Sin embargo, la investigación sugiere que esta imagen de inocuidad es engañosa.

Aunque el informe no puede probar de manera definitiva que los microplásticos provengan del packaging, existe una coincidencia reveladora: los compuestos hallados en el alimento coinciden exactamente con los de la capa interna del envase, la cual está fabricada de polietileno y en contacto directo con el puré.

Bebés en riesgo: Una población vulnerable

Los pediatras y científicos advierten que los bebés no son simplemente «adultos pequeños». Sus sistemas nervioso, inmunológico y endocrino se encuentran en pleno desarrollo, lo que los vuelve altamente vulnerables a los contaminantes ambientales. La exposición temprana a estas sustancias puede interferir en procesos biológicos críticos.

Ante la falta de certezas, la comunidad internacional empieza a reaccionar:

  • La Asociación Americana de Pediatría ya recomienda formalmente optar por recipientes de vidrio para las comidas infantiles.
  • Francia tomó una medida drástica en 2025, aprobando una ley que prohíbe el uso de envases plásticos en comedores escolares y guarderías.

Vacío legal y la postura de las multinacionales

A pesar de la gravedad del hallazgo, la regulación sobre microplásticos en envases de alimentos infantiles sigue siendo prácticamente inexistente a nivel global. Greenpeace International ha sido explícita en su postura: la ausencia de leyes no equivale a una ausencia de riesgo.

La organización ambientalista señala que ni Nestlé ni Danone han demostrado fehacientemente que sus productos sean seguros bajo estos formatos. Desde la perspectiva de los denunciantes, la «carga de la prueba» no debería recaer en los consumidores ni en los bebés, sino en las corporaciones que dominan y lucran con un mercado en constante expansión. Mientras los pouches siguen ganando terreno en las góndolas de todo el mundo, la pregunta queda flotando en el aire: ¿quién garantiza la seguridad de lo que los más pequeños están succionando?

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