Argentina desembolsó más de US$ 170 millones a Attestor y Bainbridge, quienes pidieron cerrar sus causas en Nueva York.
Argentina logró cerrar un histórico y extenso frente judicial derivado de la cesación de pagos decretada en la crisis de 2001. Los fondos de inversión Attestor Master y Bainbridge, dos de los principales litigantes que permanecían activos en el grupo de los denominados holdouts, notificaron formalmente a la Justicia de Estados Unidos que cobraron la totalidad de los montos acordados con el Gobierno nacional y solicitaron el cierre permanente de sus causas.
La presentación se radicó ante el Tribunal de Distrito Sur de Nueva York, a cargo de la jueza Loretta Preska —sucesora del fallecido juez Thomas Griesa—. El paso judicial se concretó luego de que el Congreso sancionara a fines de junio la ley que ratificó los acuerdos económicos, norma que fue publicada en el Boletín Oficial el pasado 1° de julio y que habilitó formalmente el desembolso por parte del Tesoro Nacional.
Según consta en el escrito presentado por la representación legal de Bainbridge el 29 de julio, la firma dejó asentado que la sentencia firme dictada a su favor el 1° de diciembre de 2020 «quedó totalmente satisfecha con el pago». El acuerdo entre las partes, firmado inicialmente el 1° de abril de 2026, implicó la aceptación de un monto fijo para cancelar el capital, los intereses acumulados y cualquier reclamo derivado de los títulos en cesación de pagos.
El detalle de los pagos y las cuentas públicas
De acuerdo con lo informado por el Gobierno, la cancelación de ambas demandas requirió un desembolso conjunto superior a los US$ 170 millones:
- Fondo Bainbridge: percibió US$ 67 millones para saldar el fallo judicial a su favor.
- Fondo Attestor Master: acordó una cifra estimada en torno a los US$ 104 millones para el cierre del reclamo del grupo de acreedores que encabezaba.
Desde el Ministerio de Economía precisaron que ambos desembolsos fueron imputados contablemente en las cuentas públicas bajo el rubro de «servicios de la deuda».
El escenario de la deuda remanente
Aunque la salida de Attestor y Bainbridge remueve a dos actores de peso del fuero neoyorquino, el panorama litigioso del país en el exterior aún no está completamente cerrado. De acuerdo con los datos oficiales, todavía persisten demandas de bonistas individuales por unos US$ 2.000 millones vinculadas al default de 2001. A este pasivo se le suman otros juicios en tribunales internacionales por diversos motivos, cuyos reclamos globales ascienden a cerca de US$ 10.000 millones.











































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