El freno fabril de julio desplomó la actividad un 5% y provocó la pérdida de más de 52.000 empleos formales, según datos oficiales del INDEC.
La economía argentina volvió a exhibir números en rojo durante el mes de julio. De acuerdo con los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción manufacturera retrocedió un 5% mensual y tuvo una contracción interanual del 4,9%, mientras que el sector de construcción registró un hundimiento del 4,6% y una retracción interanual del 4,5%. La persistente caída de la industria y la construcción frena la recuperación de la actividad agregada y golpea de manera directa a los puestos de trabajo formales.
Con estos resultados, el nivel operativo de los establecimientos fabriles se ubicó cerca de su punto más bajo en la presente gestión nacional, acumulando un saldo negativo del 2,6% en los primeros siete meses del año. En tanto, si bien la construcción se hundió en la medición del mes, mantiene una tenue variación positiva del 1,7% en el acumulado de 2026 frente al mismo período del año anterior.
El deterioro del sector fabril quebró la dinámica de alternancia entre altas y bajas de meses anteriores, fenómeno denominado «serrucho» por los analistas, y encendió alarmas sobre el comportamiento general de la economía. Consultores privados señalaron que la magnitud de las caídas desestacionalizadas respondió a un escenario marcado por el incremento de los costos de la energía (electricidad y gas), sumado a restricciones puntuales en el suministro de gas durante el invierno que llevaron a diversas empresas a frenar su actividad o ajustar inventarios.
Los sectores más golpeados
El desplome industrial no se concentró en una sola rama. De acuerdo con el informe del INDEC, 12 de las 16 divisiones relevadas mostraron descensos en la comparación interanual.
Las mayores contracciones se registraron en:
- Otros equipos, aparatos e instrumentos (-31,4% interanual): impulsado por el desplome del 49,8% en la producción de televisores, celulares y equipos de comunicaciones, sumado a un descenso del 25% en la fabricación de motores y transformadores eléctricos.
- Maquinaria y equipo (-26,7% interanual): arrastrado por el hundimiento del 46,6% en la fabricación de maquinaria agropecuaria —como tractores, cosechadoras y pulverizadoras— debido a la menor demanda de unidades de origen nacional.
- Indumentaria, cuero y calzado (-15,9% interanual): con caídas del 26,5% en calzado y del 14,4% en prendas de vestir, afectadas por la menor demanda interna y la mayor penetración de artículos importados.
- Productos textiles (-13% interanual) y productos minerales no metálicos (-12,6% interanual): este último muy golpeado por el freno en insumos básicos para las obras, como los ladrillos de cerámica (-41,3%).
- Automotriz (-5,4% interanual): con un descenso del 9,9% en la fabricación de vehículos. Las ventas a concesionarios de unidades nacionales cayeron un 48,8% en julio, según datos de ADEFA.
En contraposición, solo cuatro sectores lograron mantenerse en terreno positivo. La refinación de petróleo avanzó un 8,1% interanual, traccionada por la mayor producción de gasoil (+10,9%) y naftas (+4,5%). Le siguieron el rubro de madera, papel, edición e impresión (+7,1%), otros equipos de transporte (+2,6%) e industrias metálicas básicas (+1,6%).
Insumos en la construcción: balance dispar
En el sector de la construcción, la demanda de insumos operó con resultados mixtos durante el séptimo mes del año. Mientras que rubros como grifería, tubos de acero sin costura y vidrio plano registraron un alza conjunta del 22,8%, y los artículos sanitarios de cerámica subieron un 7%, los materiales de mayor volumen sufrieron fuertes desplomes: el asfalto retrocedió un 23,1%, el yeso cayó un 21,2%, los ladrillos huecos un 12,9% y el cemento portland un 8,1%.
Pese a la contracción del mes, algunos indicadores indirectos mostraron cierto margen de sostenimiento: los puestos de trabajo registrados en la construcción alcanzaron los 376.374 en junio (+1,2% interanual) y la superficie autorizada por permisos de edificación trepó un 31,6% en el mismo mes.
Alarma por la caída del empleo
La caída constante en el nivel de actividad fabril repercutió directamente sobre las planillas de las empresas. La Unión Industrial Argentina (UIA) advirtió que la producción de las empresas nacionales se encuentra aproximadamente un 10% por debajo de los promedios registrados durante 2022 y 2023.
A través de su Centro de Estudios, la UIA precisó que el empleo industrial registrado sufrió una caída del 4,5% interanual en abril, acumulando 12 meses consecutivos en retroceso y destruyendo 52.342 puestos de trabajo formales en el sector. La capacidad instalada fabril, medida por el INDEC en junio, se ubicó en un magro 59,1%, lo que implica que casi 4 de cada 10 máquinas permanecen inactivas.
La difusión de las cifras oficiales se produce en medio de un clima de tensión entre el sector privado y el Gobierno. Días atrás, tras duras críticas emitidas por dirigentes fabriles respecto al impacto del modelo en las pymes y el mercado interno, el ministro de Economía, Luis Caputo, cruzó a los empresarios al recordar que la industria sufrió sus caídas más drásticas hacia el final de la gestión anterior y defender el esquema actual de ordenamiento macroeconómico y quita de subsidios.
Desde las consultoras económicas coinciden en que, sin señales firmes de reactivación y ante la falta de dinamismo en el consumo masivo y la maquinaria, la actividad económica agregada enfrentará una revisión a la baja en sus estimaciones de crecimiento para lo que resta del año.











































Deja una respuesta