Un estudio revela que la dependencia al celular impacta en la ansiedad, la depresión y el sueño de los jóvenes porteños.
Una investigación del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) sobre más de 3.200 estudiantes de secundaria encendió las alarmas: cuatro de cada diez alumnos presentan señales de alerta en su bienestar socioemocional. El estudio se llevó a cabo entre abril y julio de 2026 sobre una muestra de 3.261 alumnos de 1.º y 4.º año de más de 80 escuelas públicas y privadas.
Los datos, obtenidos directamente de los contadores de los sistemas operativos (iOS y Android), arrojan que los jóvenes pasan en promedio 6 horas y 10 minutos diarios frente al celular, cifra que asciende a 6 horas y 35 minutos en los alumnos de 4.º año. TikTok se consolidó como la aplicación más consumida, y sus usuarios principales alcanzan promedios de hasta 6 horas y 34 minutos al día.
Radiografía del malestar adolescente
El diagnóstico sobre la salud mental de los estudiantes porteños muestra indicadores muy preocupantes. Un 38,1% de los encuestados registra indicadores compatibles con riesgo de depresión mientras que un 37,1% padece somnolencia diurna. Además, un 31,3% presenta niveles de ansiedad generalizada y un 24,6% manifiesta signos claros de adicción o dependencia al smartphone.
La investigación evidenció además una marcada brecha de género y socioeconómica. Las estudiantes mujeres reportaron valores más altos en todos los indicadores evaluados —con diferencias acentuadas en ansiedad y depresión— y acumulan un promedio de 30 minutos más de pantalla diarios respecto a los varones. Asimismo, los jóvenes de menores ingresos pasan una hora y media más por día frente al teléfono en comparación con los de mejores ingresos.
El tipo de uso define el impacto
A través de modelos estadísticos mixtos multinivel, el equipo científico liderado por el Dr. Fabricio Ballarini, el Dr. Pedro Bekinschtein y la Dra. Valeria Abusamra (del Departamento de Ciencias de la Vida del ITBA) concluyó que el tiempo total de exposición, por sí solo, no explica la ansiedad, la depresión ni la somnolencia. Lo que verdaderamente deteriora la salud mental es la relación problemática con la tecnología.
Mientras que la ansiedad y la depresión se asocian a la dificultad para desconectarse y a la regulación emocional a través del dispositivo, la somnolencia responde a la adicción específica al smartphone en horas nocturnas.
Frente a este escenario, la Ciudad ha impulsado medidas como la regulación del uso de celulares en las aulas, la campaña Aprendé a Desconectar y el Compromiso Familiar por Estudiantes sin Celular, que busca postergar la entrega de smartphones hasta finalizar la primaria y ya suma más de 107.000 familias adheridas.















































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