El Ministerio de Educación de la Ciudad lanzó un protocolo que involucra a la comunidad educativa en el mantenimiento y reparación de las escuelas.
El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires oficializó la creación del Marco general para la cultura del cuidado en establecimientos educativos, una normativa orientada a integrar el orden, el cuidado y la limpieza en la rutina diaria escolar. La medida alcanza a todos los niveles y modalidades de la capital, abarcando tanto a la gestión estatal como a la privada, y establece que estudiantes, docentes, directivos y auxiliares deberán finalizar cada jornada con aulas, patios y comedores en condiciones adecuadas.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, enmarcó la iniciativa dentro de un cambio cultural de respeto a las normas. «Durante años se instaló la idea de que romper, ensuciar o no cumplir las reglas daba lo mismo, que siempre había un ‘otro’ que se hacía cargo. Nosotros creemos en una educación con cultura del orden y respeto por las reglas, donde los chicos aprendan desde el principio a recuperar valores básicos que nunca deberíamos haber perdido», afirmó.
Sanciones comunitarias y participación activa
El marco regulatorio determina un cambio clave en la gestión de daños: ante episodios de vandalismo intencional que no exijan una reparación técnica urgente —como grafitis en paredes o rotura de bancos—, la propia comunidad educativa del establecimiento deberá asumir la reparación y los costos. La dirección de la escuela y la cooperadora coordinarán «jornadas de reparación» organizadas con la participación de los mismos alumnos.
Para operativizar la norma sin limitarse a un carácter punitivo, se implementarán estrategias cotidianas:
- Embajadores del cuidado: designación rotativa semanal por curso para supervisar sectores específicos.
- Últimos minutos para el cuidado: espacio obligatorio al cierre de la jornada para la revisión y orden del espacio utilizado.
- Murales y huertas: transformación de paredes vandalizadas mediante proyectos artísticos e instalación de jardines de polinizadores.
- Anfitriones de una nueva cultura: esquema de acompañamiento entre pares para alumnos ingresantes.
Impacto en las escuelas
La medida se fundamenta en un diagnóstico realizado por la Universidad de San Andrés junto a la cartera educativa sobre 3.000 estudiantes de 42 escuelas secundarias. El estudio determinó que existe una relación directa entre el clima institucional y el estado del edificio: a mayor respeto mutuo y sentido de pertenencia, disminuyen las conductas destructivas y aumenta la predisposición al cuidado comunitario por un efecto de contagio social.
Asimismo, cada establecimiento estará obligado a aplicar un Plan Institucional de Gestión Integral de Residuos. Este plan contemplará la creación de un Comité Ambiental —con representación de familias, docentes y alumnos—, la designación de un Referente Ambiental y la instalación de Estaciones Ambientales equipadas con contenedores clasificados para el tratamiento pedagógico y reciclaje de desechos.















































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