El fenómeno alcanzará su pico a fin de año y se extenderá hasta 2027. Cuáles son las provincias en riesgo y las medidas de prevención.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el fenómeno de El Niño alcanzará una intensidad inédita y se transformará en un “Súper Niño”. Según las proyecciones del organismo de la ONU, existe casi un 100 % de probabilidad de que el evento extienda sus efectos hasta febrero de 2027, abarcando todo el verano en el hemisferio sur.
El diagnóstico de los expertos presagia un escenario de alta variabilidad e impacto directo durante la primavera y el verano en el hemisferio sur. En una rueda de prensa, la secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, enfatizó la gravedad de la situación al señalar que el episodio en marcha “podría ser más potente que todo lo observado desde que arrancó nuestro monitoreo” hace cuatro décadas. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió tajante que “el planeta se encuentra en aguas desconocidas” y que este fenómeno puede representar un “golpe devastador” para la economía global.
Las dos caras del «Súper Niño» en la Argentina
El rasgo más complejo del fenómeno en el territorio argentino será su marcado contraste regional. Impulsado por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, que alcanzaron marcas de hasta 2,6 °C por encima de lo normal en superficie y más de 8 °C en capas subsuperficiales, el patrón atmosférico reconfigurará las precipitaciones y las temperaturas en todo el país:
- Inundaciones y crecidas en el Litoral: para Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco, Entre Ríos y el norte de Santa Fe, los pronósticos anticipan volúmenes de lluvia superiores a los normales. La Mesopotamia y la Cuenca del Plata se encuentran bajo riesgo directo de anegamientos, tormentas severas y crecidas extraordinarias en los ríos Paraná y Uruguay.
- Sequía profunda en el Noroeste: en contraposición, las provincias del Noroeste (NOA) podrían atravesar períodos más secos que el promedio habitual. Esta disparidad profundizará los problemas de disponibilidad de agua, afectando los cultivos y la gestión de recursos hídricos.
- Alivio en Cuyo: en la región cuyana, el incremento de las precipitaciones aportará un alivio bienvenido a la sequía histórica que la zona padece desde hace más de 15 años.
- Olas de calor extremas: se prevé un verano con temperaturas por encima de los valores habituales en gran parte del país.
Impacto en la economía y el campo
El fenómeno no solo pone a prueba la infraestructura urbana, sino también la matriz productiva. En el sector agropecuario, el exceso hídrico en las zonas núcleo y el Litoral amenaza con anegar campos, complicar las tareas de siembra y cosecha, deteriorar caminos rurales y paralizar el transporte de granos. En tanto, las precipitaciones escasas en el NOA podrían condicionar el rinde de la producción local.
Ante este panorama, la titular de la OMM instó a los gobiernos a tomar medidas preventivas urgentes, como la selección de semillas adaptadas a inundaciones o sequías, para mitigar los efectos en la seguridad alimentaria y el precio de los alimentos.
El plan de respuesta del Gobierno y las provincias
Frente a la inminencia de un escenario crítico, el Gobierno nacional activó su estrategia de contención a través de la Agencia Federal de Emergencia (AFE), dependiente del Ministerio de Seguridad. La AFE encabeza el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, un programa interjurisdiccional enfocado en la prevención y atención de contingencias climáticas en las provincias de la Cuenca del Plata.
El esquema contempla un protocolo escalonado:
- Los municipios gestionarán de forma autónoma los eventos meteorológicos leves.
- Ante tormentas extremas e inundaciones severas, la cadena de mando ascenderá a instancias nacionales para desplegar asistencia operacional, sanitaria y de seguridad.
- La situación se evaluará mensualmente a través del Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias (Siname).
Paralelamente, distritos como la provincia de Buenos Aires pusieron en marcha sus propios organismos, como el Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias (CORE), para articular acciones de posvención junto a municipios y empresas.
Alerta en América Latina y el resto del mundo
El impacto de este «Súper Niño» ya repercute a escala regional. Países como Panamá, El Salvador, Perú y Ecuador debieron declarar estados de emergencia o alertas rojas, enfrentando desde restricciones al tráfico de buques en el Canal de Panamá hasta despliegues masivos contra incendios forestales en Brasil.
A nivel global, la combinación del calor liberado por el océano Pacífico y el calentamiento global ha comenzado a alterar gravemente el clima. Muestra de ello fue la inédita presencia simultánea de tres fenómenos tropicales de gran intensidad en el Pacífico —la tormenta Marie y los huracanes Karina y Lowell, ambos alcanzando la categoría 4—, impulsados por temperaturas marinas inusualmente elevadas.
Pese al sombrío panorama, las autoridades de la OMM remarcaron que el fenómeno «no tiene por qué ser una receta para el desastre» si los Estados aprovechan la capacidad de anticipación científica. La ventana para coordinar defensas, ajustar planes agrícolas y proteger infraestructuras críticas ya está abierta; el verano 2026-2027 pondrá a prueba la capacidad de respuesta de toda la región.















































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