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Alerta en pymes industriales: caen las ventas y se duplica la mora

pymes industriales en argentina

La producción de las pymes industriales cayó al nivel más bajo en siete años y la mora en la cadena de pagos se duplicó respecto a 2025.


La industria pyme atravesó un duro segundo trimestre de 2026. Marcado por una persistente debilidad de la demanda interna y la presión de los costos, el sector registró una fuerte contracción en sus niveles de actividad, al tiempo que sufrió un marcado deterioro en su cadena de pagos.

Según el último Informe de Coyuntura PyME Industrial de la Fundación Observatorio PyME (FOP), el 81% de las pequeñas y medianas empresas manufactureras sufrió caídas en sus ventas. Esta retracción en la demanda aceleró la tensión financiera: el 24% de las firmas registró al menos un atraso en sus vencimientos entre abril y junio, duplicando el 12% registrado en el mismo período del año anterior.

Cobros estirados y cadena de pagos bajo presión

Las mayores dificultades financieras se reflejaron en los compromisos fiscales y operativos. Del total de las pymes industriales:

  • 17,3% registró atrasos en el pago de impuestos (frente al 8,6% a fines de 2025).
  • 15,3% demoró sus pagos a proveedores (frente al 5,7%).
  • 8,6% tuvo incumplimientos con entidades bancarias (frente al 3,4%).

El origen de este ahogamiento financiero responde a la extensión de los plazos de cobranza. Un 62% de las empresas afirmó haber cobrado a plazos más largos que los habituales (con un 21,7% calificando la demora como «significativamente más larga»). A penas el 4% logró mantener o recortar sus tiempos de cobro, convirtiendo la ruptura de la cadena de pagos en la segunda mayor preocupación del sector, solo por detrás de la caída de ventas.

Producción, empleo y rentabilidad en retroceso

El desplome del consumo arrastró a la actividad productiva a su punto más bajo en casi una década. La actividad del sector se contrajo un 3,6% respecto al primer trimestre de 2026 y cayó un 11% interanual, alcanzando su menor nivel en los últimos siete años. El golpe afectó con mayor dureza a las micro y pequeñas empresas que a las medianas.

Esta menor actividad golpea directamente al mercado de trabajo: el empleo en las pymes se redujo un 0,8% trimestral y un 4,5% interanual, sumando 14 trimestres consecutivos en terreno negativo.

A esto hay que sumarle que el 73% de los industriales advirtió que los costos (con especial impacto en energía y transporte) subieron por encima de sus precios de venta. Como consecuencia directa, un 69% reportó una pérdida de rentabilidad.

Esta erosión del margen operativo frenó las intenciones de inversión. Solo el 35% de las pymes consideró que el segundo trimestre fue un momento oportuno para adquirir maquinaria o equipamiento. La disparidad es notoria: entre las firmas que lograron sostener su margen, el 57,7% considera adecuado invertir, mientras que esa cifra cae al 26,8% en aquellas con rentabilidad deteriorada.

Impacto de las importaciones y reclamos impositivos

A la debilidad del mercado interno se sumó el impacto del comercio exterior. El 47% de las industrias manifestó inquietud por el avance de productos e insumos importados. Ante este escenario, un 25% de las firmas optó por reemplazar insumos nacionales o parte de su producción local por bienes del exterior, mientras que un 15% incorporó productos terminados importados para revender y complementar su oferta.

Paralelamente, las pymes señalaron la urgencia de aliviar la carga tributaria sobre el capital de trabajo:

  1. Reducción de alícuotas de Ingresos Brutos; pedido por el 32,8%. Es señalado como el impuesto más perjudicial por el 40% de las empresas.
  2. Bajada de contribuciones patronales; reclamado por el 29,7%.
  3. Mayor inclusión de proveedores locales dentro del régimen RIGI, donde la participación pyme actual no supera el 4,7%.

Pese al escenario contractivo, las expectativas mostraron una ligera mejora técnica. El Índice de Confianza Empresarial PyME (ICE) subió a 43 puntos (desde los 40 del trimestre anterior) y el indicador PMI pasó de 34 a 44 puntos. Sin embargo, ambos indicadores permanecen por debajo del umbral de los 50 puntos, lo que confirma que el sector pyme continúa operando en terreno de contracción y a la espera de señales claras de recuperación de la demanda interna.

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