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Cloacas en el sur del Gran Buenos Aires: obras, desigualdad y una deuda sanitaria

cloacas en el sur del Gran Buenos Aires

El sur del Gran Buenos Aires mantiene un déficit histórico de cloacas, agua y drenaje pese a décadas de obras y cambios de gestión.


El Sur del Gran Buenos Aires conserva una paradoja difícil de ocultar: forma parte de una de las mayores aglomeraciones urbanas de América, pero los sectores extensos todavía dependen de pozos ciegos, cámaras sépticas, redes incompletas o infraestructura cuya capacidad quedó por detrás del crecimiento urbano. El Censo 2022 registró 57,4% de población argentina en viviendas particulares con desagüe del inodoro conectado a red pública; en Gran Buenos Aires, cobertura llegó a 56%. Lomas de Zamora alcanzó 46%; Almirante Brown, 41%; Lanús, 57%; Esteban Echeverría, 49%; Quilmes, 78%; Florencio Varela, 46%; Ezeiza, 35%. El salto respecto de 2010 fue real, pero muy desigual: Lomas pasó de 31% a 46% y Brown de 16% a 41%. Hubo expansión; el déficit acumulado siguió siendo considerable.

Jurisdicción20102022Variación
GBA total41%56%+15 pp
Lomas de Zamora31%46%+15 pp
Almirante Brown16%41%+25 pp
Lanús38%57%+19 pp
Esteban Echeverría20%49%+29 pp
Ezeiza17%35%+18 pp
Florencio Varela27%46%+19 pp
Quilmes59%78%+19 pp

La historia institucional ayuda a explicar por qué. Durante el gobierno de Alfonsín, Obras Sanitarias de la Nación seguía siendo una estructura nacional; en julio de 1989 el Poder Ejecutivo dispuso su intervención para regularizar situación económico-financiera y de gestión. No corresponde atribuir a Alfonsín, sin una serie homogénea de inversión territorial, una cifra específica de cloacas faltantes en Lomas o Brown; sí corresponde señalar que aquel ciclo terminó con OSN intervenida por razones económico-financieras y administrativas.

Menem modificó radicalmente la arquitectura institucional. La privatización de OSN culminó en 1993 con concesión a Aguas Argentinas S.A. mediante Decreto 787/93. El contrato incluyó mantenimiento, expansión de redes y construcción de nuevas obras, con compromiso de inversión informado oficialmente en US$ 4.100 millones durante treinta años. En 2006, Decreto 303 rescindió la concesión por culpa del concesionario y enumeró metas de cobertura, tratamiento, calidad, eliminación de desbordes y renovación de redes. El episodio muestra que financiamiento, regulación y control técnico resultan inseparables de cualquier política sanitaria de largo plazo.

Desde 2006, Kirchner y luego Fernández de Kirchner impulsaron la re-estatización mediante creación de AySA. El Decreto 304/06 asignó a la nueva sociedad prestación en Capital y municipios bonaerenses, entre ellos Almirante Brown, Lanús, Lomas de Zamora, Echeverría, La Matanza, Quilmes y Ezeiza. En paralelo, ACUMAR y el fallo Mendoza de la Corte Suprema dieron al saneamiento de Cuenca Matanza-Riachuelo una estructura interjurisdiccional. Hubo obras de gran escala: la Planta Depuradora Fiorito fue proyectada para ampliar cobertura a 270.000 habitantes y atender Fiorito, Budge, Villa Lamadrid, Santa Catalina, Villa Albertina, Llavallol, sectores de Banfield y Lomas Oeste.

Datos de AySA muestran dimensión del esfuerzo y, simultáneamente, persistencia de pendientes. Para Lomas, el plan 2019 registraba numerosos proyectos secundarios y primarios en elaboración: Albertina, Santa Catalina, Llavallol, Loma Verde, Lomas Oeste, San Sebastián, Nueva Esperanza, el colector Banfield-Centenario, el colector Llavallol-Fiorito y la estación de bombeo Santa Catalina. En 2020 aparecían finalizadas y en servicio redes de Banfield, Lomas 1, La Perla, Almafuerte y varias obras primarias; otras seguían pendientes. En 2021 AySA aprobó Colector Banfield-Centenario por $463,17 millones más IVA. Banfield, por su parte, recibió una red secundaria finalizada en 2020, con más de 25.800 metros de cañería y 2.421 conexiones, según AySA.

Claypole ofrece otra fotografía. AySA informó la finalización de Red Secundaria Cloacal Claypole 1 Oeste, con más de 2.280 metros de cañería y beneficio declarado para más de 9.200 habitantes. La planificación posterior incorporó Red Primaria Cloacal Estación Claypole Sur y Burzaco 2 Oeste. El dato central no es que nunca se haya hecho nada: se hizo y se sigue haciendo. La cuestión dura es otra: la expansión de redes llegó durante décadas a velocidades inferiores a las exigidas por el crecimiento urbano, la densificación, la ocupación periférica y la capacidad hidráulica disponible.

Durante la gestión de Macri hubo continuidad de obras y grandes proyectos estructurales. El Sistema Riachuelo fue presentado oficialmente en 2019 como la obra cloacal más importante de las últimas siete décadas; alcanzaría a más de cuatro millones de usuarios y habilitaría, a futuro, incorporación de 1,5 millones de habitantes. Impactó directamente en Lomas, Lanús, Brown y Echeverría. Provincia informó, además, obras hidráulicas en Lomas vinculadas con Arroyo del Rey y aliviadores. Por tanto, no resulta sostenible describir 2015-2019 como ausencia de inversión sanitaria. Sí resulta verificable que las redes secundarias y terciarias continuaron requiriendo ejecución posterior.

Alberto Fernández mantuvo la expansión mediante AySA y ENOHSA. En 2023, la obra de Campanario Llavallol alcanzaba 90%: 1.536 metros de PVC, 32 bocas de registro y 278 conexiones. La red existente estaba obstruida y deteriorada, con desbordes recurrentes que documentación oficial calificó como riesgo grave para la salud. En 2024, OPISU licitó saneamiento pluvial y cloacal y desobstrucción de pozos ciegos y pluviales en barrios populares de Lomas, con financiamiento del BID. La Provincia ejecutó además limpieza de arroyos y zanjas en Lomas y Brown para reducir el riesgo hídrico y vectores.

Milei introdujo otra ruptura institucional. La Resolución 221/2025 reconoció que AySA no podía cumplir niveles de actividad previstos en su planificación vigente con recursos disponibles. El documento registra que durante 2024 se ejecutaron obras por $252.888 millones, IVA incluido, 70% menos en valores constantes que durante 2023; señala, además, que la asistencia financiera nacional dejó de brindarse desde comienzos de 2024, particularmente para la expansión. En 2025 se inició la privatización. En septiembre de 2026 el Gobierno nacional informó la apertura de ofertas y un esquema que prevé inversiones por $2,89 billones, a valores de diciembre de 2025, durante primer ciclo 2027-2031. Son compromisos futuros, no cobertura actual.

La explicación del déficit no cabe en una sola administración. Hay fragmentación institucional entre agua, cloacas, drenajes, arroyos, residuos, ordenamiento territorial y salud. Hay obras que dependen de grandes colectores, estaciones de bombeo y plantas antes de habilitar redes barriales. La urbanización periférica avanzó sobre territorios con infraestructura incompleta. Los ciclos fiscales alteraron la continuidad de contratos y presupuesto. El mantenimiento quedó muchas veces detrás de la expansión. Las inundaciones y las napas altas agregaron presión sobre sistemas sanitarios. Las tarifas, subsidios, transferencias nacionales y crédito externo fueron utilizados en períodos diferentes, pero ninguna arquitectura cerró aún la brecha territorial.

La consecuencia sanitaria está documentada, aunque debe separarse riesgo comprobado de atribuciones que la estadística no permite sostener. ACUMAR realiza EISAAR desde 2016. Entre 2016 y 2023 realizó 253 operativos en 273 barrios, recorrió 5.042 manzanas y relevó 59.135 hogares y 230.886 personas. Para Lomas existen evaluaciones específicas en Budge, Villa Constitución, Juan Manuel de Rosas y Villa Lamadrid; para Almirante Brown, Campo Ramos.

Villa Lamadrid, relevada en 2023, aporta evidencia concreta. Entre 1.608 personas encuestadas, 3,6% refirió diarrea durante el último año; 0,7% parásitos; 4,7% problemas dermatológicos; 0,4% tuberculosis. En menores de seis años, las diarreas llegaron a 4,1% y problemas dermatológicos a 6,8%. Un 0,8% refirió enfermedad de Chagas. Chagas requiere precisión: su presencia no demuestra transmisión por cloacas deficientes. La enfermedad se transmite principalmente por triatominos, transmisión congénita y otras vías reconocidas; atribuir Chagas a falta de cloacas sería científicamente incorrecto.

El agua residual y el saneamiento insuficiente sí están vinculados epidemiológicamente con diarreas, helmintiasis y otras infecciones. La OMS estima que 1,4 millones de muertes anuales podrían haberse evitado con agua, saneamiento e higiene adecuados; para 2019, un 69% de muertes por diarrea fueron atribuibles a WASH inseguro. Son cifras mundiales y no deben trasladarse mecánicamente a Lomas o Brown. Sirven para medir la magnitud del riesgo, no para inventar muertes locales. La inundación agrega otra vía: la Provincia reconoce que la limpieza de arroyos, canales y zanjas reduce el riesgo hídrico y contribuye a eliminar vectores vinculados con dengue y roedores.

La mortalidad merece una advertencia todavía más severa. ACUMAR registra tasas por municipio. En Lomas, mortalidad neonatal pasó de 7,0 por mil nacidos vivos en 2010 a 6,4 en 2022, con oscilaciones intermedias; Almirante Brown pasó de 8,1 a 4,6. En 2023, la Cuenca Matanza-Riachuelo registró TMI de 7,8 por mil, frente a 8,0 nacional. No hay base suficiente para afirmar que la falta de cloacas haya elevado por sí sola la mortalidad infantil, adulta o de ancianos en Lomas.

La evidencia permite formular una conclusión severa porque resulta difícil de refutar: el Sur del Gran Buenos Aires no careció de obras; careció de continuidad suficiente para cerrar una brecha territorial que sobrevivió a cuatro décadas de gobiernos de signos diversos. Privatización, rescisión, re-estatización, grandes plantas, colectores, redes secundarias, préstamos internacionales, programas federales, mantenimiento provincial y nuevas licitaciones dejaron activos y pasivos. El Censo 2022 todavía encontraba 46% de cobertura cloacal en Lomas y 41% en Almirante Brown. Esa deuda material atraviesa administraciones y exige rendición de cuentas mediante cinco cifras por barrio: hogares con conexión efectiva; hogares con pozo o cámara; kilómetros pendientes; capacidad disponible en colectores y plantas; episodios sanitarios vinculados con agua, residuos, inundaciones y contaminación.

… La cloaca no es obra ornamental enterrada bajo asfalto: es infraestructura sanitaria, urbana y económica. Y su ausencia crea exposición evitable a contaminación, enfermedades, inundaciones y degradación ambiental.

Fuentes principales consultadas (actualización: 17 de septiembre de 2026): ACUMAR; AySA; INDEC/Censo 2022; Ministerio de Salud/DEIS; Argentina.gob.ar; Boletín Oficial; OMS; Provincia de Buenos Aires. Las referencias web completas acompañan la versión digital del artículo.

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