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Milei, la oposición y el desafío de construir una alternativa para 2027

Milei y la oposición rumbo a 2027

Mientras el peronismo debate entre Kicillof, Massa, Cristina Kirchner y otros nombres, Javier Milei conserva una ventaja política decisiva: todavía tiene tiempo para demostrar que su programa económico puede transformar la Argentina. La oposición, en cambio, enfrenta el desafío de construir una alternativa que no sea simplemente “anti-Milei”.

Por IPP – Exclusivo para www.quieroamipais.org


La política argentina ya comenzó a mirar hacia 2027, aunque todavía falte tiempo para la próxima elección presidencial. Y el dato más interesante del escenario actual es que, mientras la oposición discute quién puede derrotar a Javier Milei, el Presidente tiene una tarea diferente: demostrar que el cambio económico iniciado en diciembre de 2023 puede convertirse en una mejora concreta y sostenible para la mayoría de los argentinos.

Milei podría estar construyendo, con sus propias decisiones, al candidato que finalmente pueda derrotarlo. La caída del poder adquisitivo, las dificultades de determinados sectores productivos y el costo social del ajuste aparecen como los principales argumentos de quienes sostienen esa posibilidad.

Pero existe otra lectura posible.

La política argentina tiene una larga historia de gobiernos que intentaron sostener artificialmente niveles de consumo, empleo público y gasto estatal sin resolver el problema fundamental: la falta de equilibrio de las cuentas públicas y la imposibilidad de financiar permanentemente un Estado deficitario.

En ese sentido, el mayor activo político de Milei no está necesariamente en su discurso, sino en haber instalado una discusión que durante décadas fue postergada: Argentina no puede gastar indefinidamente más de lo que produce.

El equilibrio fiscal, la reducción de la emisión monetaria y el combate contra la inflación constituyen, desde esta perspectiva, una condición previa para cualquier proyecto de crecimiento. Sin estabilidad macroeconómica resulta extremadamente difícil atraer inversiones, otorgar crédito a largo plazo, desarrollar empresas competitivas y recuperar el poder adquisitivo de manera sostenible.

Esto permite comprender también la discusión dentro del peronismo.

Axel Kicillof aparece como uno de los dirigentes con mayores posibilidades de convertirse en referente de la oposición. Sergio Massa conserva capacidad de articulación y conocimiento del sistema político y económico. Cristina Kirchner mantiene un núcleo electoral importante. Otros gobernadores intentan preservar autonomía y construir alternativas.

Pero todos enfrentan un problema común: no alcanza con explicar por qué hay que votar contra Milei. Hay que explicar qué modelo se propone en su reemplazo.

Y allí aparece una ventaja estratégica para el oficialismo.

Si durante los próximos meses la inflación continúa descendiendo, el crédito comienza a expandirse, la inversión privada aumenta, los salarios recuperan poder de compra y la economía consigue generar empleo genuino, el escenario electoral podría modificarse sustancialmente.

Porque el votante argentino tiene memoria, pero también tiene necesidades inmediatas. Puede cuestionar determinadas formas de Milei y, al mismo tiempo, decidir que el rumbo económico es preferible a regresar a un modelo que identifica con déficit, inflación, controles y pérdida del valor de la moneda.

La oposición debería tomar nota de esa posibilidad.

El verdadero riesgo para quienes pretenden derrotar al Presidente no es que Milei tenga una oposición débil. Es que la economía termine dándole argumentos para continuar.

La paradoja es evidente: cuanto más éxito tenga el programa económico en estabilizar la Argentina, más difícil será construir una alternativa exclusivamente basada en el rechazo al Gobierno.

Por eso 2027 todavía está abierto.

Milei no tiene garantizada la reelección. Pero tampoco está escrito que vaya a convertirse en el candidato que la oposición espera enfrentar debilitado. Si consigue transformar la estabilidad macroeconómica en crecimiento, empleo, inversión y recuperación del ingreso, puede llegar a las elecciones con una narrativa mucho más poderosa: la de un Presidente que recibió una economía al borde del colapso y logró cambiar sus reglas de funcionamiento.

La oposición, mientras tanto, tiene tiempo para resolver su propio laberinto. Puede elegir entre la confrontación permanente, la nostalgia por el pasado o la construcción de una propuesta moderna que reconozca aquello que la sociedad ya no está dispuesta a tolerar.

La elección de 2027, en definitiva, probablemente no se defina solamente entre Milei y quien resulte su adversario. Se definirá entre dos modelos de país.

Y la pregunta fundamental será mucho más sencilla que todas las especulaciones actuales: ¿cómo estaba Argentina cuando Milei llegó y cómo estará cuando los argentinos vuelvan a las urnas?

Si la respuesta económica favorece al Gobierno, la reelección dejará de ser una posibilidad para convertirse en una hipótesis cada vez más concreta.

Todavía falta mucho. Pero Milei tiene una oportunidad histórica: convertir el ajuste en crecimiento, la estabilidad en prosperidad y el cambio económico en una nueva mayoría política.

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