San Juan tendrá un complejo modular importado de China para 5.000 mineros. El megaproyecto Vicuña invertirá US$ 52 millones en alta montaña.
En uno de los sectores más inhóspitos y extremos de la cordillera sanjuanina, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, comenzará a levantarse una gigantesca infraestructura habitacional sin precedentes recientes en la región. Se trata de la ampliación del campamento permanente Batidero, un complejo modular de gran escala diseñado para alojar al personal del megaproyecto minero de cobre Vicuña, impulsado por las compañías Lundin Mining y BHP (que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol).
La principal particularidad de la obra radica en su origen logístico y de fabricación: la gran mayoría de sus módulos habitacionales y operativos serán producidos en China por la firma especializada Beijing Chengdong. Una vez fabricados, los módulos serán trasladados por vía internacional hasta la provincia cuyana para su posterior ensamblaje en la alta montaña.
Un gigante en las alturas
En esta etapa, el campamento sumará unas 2.500 camas directas. Sin embargo, debido al esquema habitual de rotación por turnos de la industria minera, la infraestructura estará en condiciones de dar soporte a un flujo continuo de entre 3.500 y 5.000 trabajadores.
El complejo no solo incluirá dormitorios apilables de hasta tres niveles construidos con estructuras de acero resistente, sino que también estará provisto de comedores, oficinas, áreas de servicios y espacios recreativos básicos para sostener la vida y las operaciones en condiciones climáticas rigurosas. Asimismo, el modulo prefabricado permite acelerar significativamente los plazos de montaje en el sitio y minimizar los trabajos pesados de obra directamente expuestos a las inclemencias cordilleranas.
La polémica por los costos
La adjudicación de la obra, oficializada a principios de junio de 2026, recayó en un consorcio internacional y local integrado por PowerChina (a cargo de la gestión integral bajo modalidad EPC), Beijing Chengdong (provisión técnica y fabricación de módulos) y la firma argentina RAFA S.A. (encargada del montaje, fundaciones y obras civiles en territorio sanjuanino).
El presupuesto final de la propuesta ganadora ascendió a US$ 52 millones, superando a la alternativa de origen 100% nacional, cuya cotización se ubicó cerca de los US$ 70 millones (una diferencia aproximada de US$ 18 millones).
El factor determinante fue la brecha de costos de producción. En China el metro cuadrado sale US$ 500, además de US$ 200 de flete internacional por metro cuadrado. Mientras tanto, en Argentina el metro cuadrado cuesta US$ 1.300.
La decisión generó un intenso debate en el sector industrial y en las cámaras de construcción modular del país, que advirtieron sobre el impacto que la importación de infraestructura tiene sobre la cadena de proveedores y el empleo local. Desde la empresa minera señalaron que la elección respondió a estrictos criterios técnicos, de seguridad, costos y capacidad logística, aclarando además que las obras civiles en el terreno serán ejecutadas por mano de obra y empresas argentinas, y que en el futuro se abrirán nuevas licitaciones para las ampliaciones del denominado Corredor Norte.















































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