Muriel Rebori presenta «Nunca me detuve» en Teatro Arriba. Una obra sobre el ritmo frenético, el deseo y la búsqueda personal.
En una entrevista para Quiero a mi país, la actriz y dramaturga Muriel Rebori repasa su trayectoria y brinda detalles sobre su nueva propuesta teatral, la cual aborda el frenético ritmo de la vida moderna a través del humor, el baile y un misterio tan disparatado como profundo.
Entre el frenesí cotidiano y la pausa necesaria
La actriz y autora Muriel Rebori se encuentra presentando Nunca me detuve, una obra que reflexiona sobre la adrenalina, la rutina acelerada y la falta de tiempo para conectar con el momento presente.
«Un poco la idea es hablar sobre la adrenalina con la que se vive hoy, el tema de no estar en el aquí y ahora. Siempre estar corriendo para un lado y para el otro, de correr de un trabajo al otro… y no tener tiempo de parar y decir ‘freno un minuto'».
La trama sigue a Clara, una enfermera que se prepara para dar un discurso de graduación y entregar diplomas a sus futuras colegas. Sin embargo, justo antes de salir de su casa, descubre una peculiar nota de su novio Salvador —un buzo de piletas— que dice: «Me voy, me llevo la paellera».
A partir de este disparador, la protagonista emprende una insólita búsqueda siguiendo pistas fuera de lo común, hasta hallar el traje de neopreno de su pareja atravesado por un sable. Si bien la peripecia parece ser la búsqueda de su novio, el verdadero viaje de la protagonista termina siendo hacia su propio interior.
«Clara corre, corre, corre y en un momento frena. Mira las estrellas, dice ‘voy a pedir un deseo’ y se da cuenta de que no tiene deseo, que no sabe qué desear. Se enfrenta con algo muy profundo.»
El sable como metáfora
Uno de los elementos visuales e interpretativos más destacados del espectáculo es la inclusión de la danza con sable de origen árabe. Rebori, quien practica esta disciplina, explicó que el proceso de equilibrar el sable sobre la cabeza exige detenerse, respirar lento y caminar despacio. Esta destreza técnica dialoga directamente con la temática central de la obra:
«Para hacer equilibrio hay que frenar, y eso es lo que le pasa al personaje. Cuando Clara finalmente frena y mira las estrellas para pedir un deseo, se da cuenta de que no sabe qué desear», señaló la actriz.
Un proceso creativo de dos años
La dramaturgia de la obra se desarrolló a lo largo de dos años de trabajo e improvisaciones conjuntas entre Rebori, la directora Brenda Holing y el colaborador Santiago Su. La pieza fusiona diversos lenguajes artísticos como el teatro, la danza y el humor, proponiendo un doble sentido sobre su título: por un lado, la inercia del día a día, y por el otro, la firmeza de avanzar una vez que se ha descubierto lo que verdaderamente se desea.
«Es como un doble mensaje: pensar que no hay que detenerse y que hay que hacer siempre, y por otro lado, entender que está bueno detenerse y pensar para encontrar lo que realmente deseás, para luego avanzar con determinación.»
Una trayectoria marcada por grandes maestros
Durante la entrevista, Rebori recordó sus inicios en la actuación a los 7 años en el Teatro IFT de la mano de Cora Roca, a quien definió como una referente fundamental. En su extensa formación técnica y dramatúrgica estudió en la escuela Agustín Alezzo y Lizardo Laphitz, donde estrenó su primera obra, El compás de los corazones. También estudió con Javier Daulte, Inés Estévez, Julio Chávez, Mauricio Kartun, Mariel Barchilón, Mariano Saba, Mariano Tenconi Blanco y Nacho Bartolone.
Funciones y datos de la sala
- ¿Cuándo?: viernes a las 21:30 hs.
- ¿Dónde?: Teatro Arriba (Honduras 4753, Ciudad de Buenos Aires).
- Entradas: precios accesibles que van desde los $19.000 (con descuento para jubilados) hasta los $22.000 / $25.000 para la entrada general.














































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