Un sondeo de la consultora Giacobbe & Asociados revela que, aunque la pasión futbolera sigue intacta, la mayoría de los argentinos prioriza la estabilidad económica frente a la gloria deportiva y descarta cualquier impacto electoral de la Selección.
Ya empezado el Mundial 2026, una creencia largamente instalada en el debate público argentino parece haberse desmoronado. Existe una idea recurrente de que los grandes éxitos deportivos pueden ser utilizados por el poder de turno para obtener rédito político o modificar el humor social frente a las urnas. Sin embargo, los datos de la última encuesta nacional realizada por la consultora Giacobbe & Asociados demuestran lo contrario de manera contundente.
De acuerdo con el estudio, el 85,5% de los argentinos considera que una nueva consagración de la Selección en el próximo Mundial favorecería «poco o nada» al presidente Javier Milei en futuras contiendas electorales, asegurando que la gente votaría de la misma manera. El desapego entre los logros deportivos y la decisión política es aún más evidente a nivel personal: el 93,4% de los consultados afirmó categóricamente que un triunfo de la Selección no influiría en absoluto en su propio voto.
El analista político Jorge Giacobbe destacó que estos resultados contradicen la «fantasía» popular sobre el peso del fútbol en la política. Para ejemplificarlo, recordó que especulaciones similares surgieron durante el Mundial de Qatar 2022 bajo la presidencia de Alberto Fernández, así como en la experiencia internacional con la expresidenta brasileña Dilma Rousseff, sin que los hechos posteriores validaran la hipótesis de un beneficio electoral.
Economía o Mundial: la sociedad dividida
El relevamiento expuso de forma cruda las prioridades cotidianas de una sociedad marcada por la crisis. Al plantearse un escenario hipotético y exigente donde debían elegir entre una mejora de la economía del país sin título mundial, o un nuevo campeonato manteniendo la mala situación económica, la población se mostró dividida. El 48% optó por la recuperación económica a costa del desempeño deportivo, mientras que un 45% prefirió la gloria en las canchas a pesar de la continuidad de la crisis.
Esta paridad refleja la fuerte valoración que los argentinos tienen por ambos aspectos. No obstante, el estudio deja en claro que el fútbol no funciona como un anestésico de la realidad. El 46,9% de los encuestados admitió que el Mundial los distrae «un poco», pero sin dejar de pensar en los problemas nacionales, un 38% aseguró que directamente no se olvida de las dificultades y solo un exiguo 15% reconoció desconectarse por completo durante la competencia. Como resumió el propio Giacobbe: «Termina el partido y tenés que ir al supermercado».
La grieta no se cierra con la pelota
Otra de las conclusiones salientes del informe es que el Mundial tampoco posee la virtud de cerrar la grieta política. El 71,5% de los consultados consideró que el torneo de fútbol no guarda relación con la política ni genera unidad, frente a un 27,3% que todavía lo ve como una oportunidad para acercar posiciones. La polarización continúa vigente y las identidades partidarias no se modifican por lo que suceda dentro de un campo de juego.
Messi y Scaloni: los únicos consensos de la Argentina
Donde sí se detectaron mayorías abrumadoras y consensos casi imposibles de hallar en la política fue al evaluar a las figuras de la Selección. Tanto Lionel Messi como el director técnico Lionel Scaloni exhiben una imagen positiva que supera el 90%, un nivel de aprobación inalcanzable para cualquier dirigente público actual.
En la histórica comparación sobre quién es el mejor jugador argentino de la historia, Messi obtuvo cerca del 70% de las preferencias frente a Diego Maradona, traccionado principalmente por un factor generacional en los menores de 30 años. Por su parte, Scaloni se impuso con una amplia ventaja sobre Carlos Bilardo y César Luis Menotti como el entrenador más importante de la Selección. A través de preguntas abiertas, la sociedad calificó al DT con términos como “genio”, “líder”, “maestro” e “inteligente”.
A pesar de las preocupaciones económicas y políticas que dominan el día a día, el optimismo deportivo de cara al Mundial 2026 se mantiene sumamente elevado: siete de cada diez argentinos confían en que la Selección volverá a consagrarse campeona. Según los analistas, esta abrumadora confianza denota no solo el respaldo táctico al equipo, sino la profunda necesidad de una sociedad de aferrarse a una alegría colectiva legítima en medio de la incertidumbre cotidiana.














































Deja una respuesta