La recreación digital del «Diez» para un sitio de apuestas desató el rechazo de los hinchas y abrió un debate ético sobre sus derechos póstumos.
El Mundial 2026 sumó su primera gran controversia fuera de las canchas. Durante los cooling breaks de los partidos, un anuncio del sitio de apuestas BetWarrior causó indignación total. El comercial utiliza Inteligencia Artificial para revivir a un Diego Maradona joven, con la camiseta de la Selección de 1986, promocionando la plataforma con una frase que muchos catalogaron de vulgar y ajena al exfutbolista:
“Muchachos, es el momento de demostrar por qué la tienen así de grandes. Y si el mundo quiere venir a cortarnos las piernas, les vamos a demostrar que, acá, se juega con pelotas”.
El rechazo en las redes sociales
El impacto publicitario mutó rápidamente en un fuerte rechazo digital. En plataformas como YouTube, los responsables de la campaña se vieron obligados a restringir los comentarios debido al aluvión de críticas de los usuarios.
Los cuestionamientos de los fanáticos apuntaron principalmente a tres frentes. En primer lugar por la vulgaridad del mensaje. Muchos consideraron que la frase atribuida de manera artificial al astro resulta inapropiada.
También se cuestionó asociar la figura de Maradona con un sitio de apuestas, algo que está hoy está bajo la lupa pública por el alarmante crecimiento de la ludopatía, especialmente en los jóvenes.
Por último, cientos de usuarios remarcaron que el exfutbolista jamás habría promocionado este tipo de plataformas en vida y que, al estar fallecido, no puede defender el uso de su propia imagen.
La interna familiar y los derechos de imagen
Frente a la creciente ola de indignación y los interrogantes sobre quién había permitido esta recreación digital, la respuesta llegó desde el plano legal. Fernando Burlando, abogado de Dalma y Gianinna Maradona, confirmó públicamente que la campaña cuenta con el aval legal correspondiente.
Según detalló el letrado, la cesión de los derechos de voz e imagen mediante IA se definió a través de una votación mayoritaria y democrática entre los hijos del «Diez». Sin embargo, trascendió que la decisión no fue unánime y que no todos los herederos —entre quienes se encuentran Jana, Diego Jr. y Diego Fernando— habrían estado de acuerdo con la iniciativa.
¿Hasta dónde puede llegar la Inteligencia Artificial?
Más allá de la legalidad del contrato y del consenso familiar, el caso reavivó un debate técnico y moral mucho más profundo sobre los límites de los derechos póstumos en la era digital.
El especialista en tecnología e inteligencia artificial, Nicolás Bilinkis, encendió la mecha en su perfil de la red social X con una profunda reflexión:
«Esto abre un debate necesario sobre los derechos de imagen póstumos en la era de la IA. Hoy la tecnología permite hacer que cualquiera diga cualquier cosa. ¿Hasta qué punto un heredero tiene derecho a hacer que alguien que ya no está diga algo que nunca hubiese dicho?»
El conflicto comercial de BetWarrior deja en claro que la discusión ya no pasa únicamente por lo que la tecnología es capaz de recrear, sino por el impacto ético que estas herramientas generan en la memoria y la construcción del legado de las grandes figuras públicas.















































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