El Xeneize cayó 1-0 ante Universidad Católica, quedó tercero en su grupo tras 32 años y jugará la Sudamericana. Ciclo cumplido para Claudio Úbeda.
Boca Juniors sumó una de las páginas más oscuras de su historia internacional. En una Bombonera envuelta en insultos y silbidos, el Xeneize cayó 1-0 ante Universidad Católica de Chile y quedó eliminado en la fase de grupos de la Copa Libertadores después de 32 años. La última vez había pasado esto fue en 1994 bajo la conducción de César Luis Menotti.
Con este resultado, el club de la Ribera consumó un fracaso rotundo al finalizar en la tercera posición del Grupo D con apenas 7 puntos. Ahora, deberá conformarse con disputar el playoff de la Copa Sudamericana en el próximo semestre, un premio consuelo que sabe a muy poco para la obsesión de la institución.
De la ilusión en el Monumental al abismo
Resulta difícil de digerir que hace apenas 39 días, este mismo equipo disfrutaba de un presente idílico tras vencer a River Plate en el Monumental con un penal de Leandro Paredes. En aquel momento, Boca marchaba con puntaje ideal en la Copa, encadenaba 13 partidos invicto y se perfilaba como candidato a todo.
Sin embargo, el triunfo confundió a un plantel que demostró tener una mandíbula de cristal. El equipo no supo gestionar el envión y entró en una espiral de autodestrucción marcada por las costosas expulsiones de piezas fundamentales como Adam Bareiro y Santiago Ascacibar; así como de una seguidilla incesante de lesiones que diezmó al plantel. Se suma a esto fallas del entrenador en las visitas ante Cruzeiro y Barcelona de Guayaquil, y un grosero error entre Leandro Brey y Milton Delgado en Belo Horizonte que dejó al equipo en una situación extrema.
Sin fútbol, sin alma y expuesto a la contra
El inicio del partido mostró una leve iniciativa local a través de los intentos de Exequiel Zeballos —por amplio margen el mejor del equipo— y Marco Pellegrino. Sin embargo, Boca volvió a exhibir sus crónicas deficiencias para cerrar las jugadas con balón detenido.
A los 33 minutos del primer tiempo llegó el mazazo. Tras un tiro libre ejecutado por Paredes en ataque, el rechazo de la defensa chilena agarró a Boca totalmente desarmado. Clemente Montes recibió en la puerta del área, enganchó de izquierda al centro y sacó un derechazo formidable que se coló contra el palo de un indefenso Leandro Brey.
A partir de allí, el libreto de Boca se redujo a la desesperación: una lluvia de centros estériles hacia Milton Giménez y arrestos individuales del «Changuito» Zeballos, quien terminó chocando siempre contra la marca doblada.
La impaciencia bajó desde las tribunas. Jugadores de la talla de Ander Herrera se retiraron silbados por pases hacia atrás, mientras que un Leandro Paredes impreciso, fastidioso y con molestias físicas aportó muy poca claridad. El juvenil Tomás Aranda mostró personalidad, pero careció de concreción.
El búmeran de los cambios y la ilusión frustrada
En la segunda mitad, Úbeda quemó las naves metiendo en cancha a Alan Velasco, Ángel Romero y Miguel Merentiel, terminando el partido con una caótica línea de «tres hombres y medio» en el fondo (Di Lollo, Braida y Blanco, con Paredes incrustándose como central).
Boca acumuló delanteros pero restó juego, avanzando a puros ponchazos. A tres minutos del final, estalló un desahogo que duró un suspiro: Ángel Romero mandó la pelota a la red tras asistencia de Paredes, pero el tanto fue correctamente anulado por un fuera de juego milimétrico. Tras el pitazo final, la Bombonera dictó sentencia con un atronador e histórico «que se vayan todos», apuntando directamente contra «la comisión».
Fin de ciclo para Úbeda y tormenta política para Riquelme
La quinta eliminación consecutiva en condición de local deja un tendal de consecuencias devastadoras en el Mundo Boca.
En conferencia de prensa, un golpeado Claudio Úbeda asumió la responsabilidad absoluta: «Uno no encuentra palabras. Nos quedamos con esa angustia por no haber avanzado. Le fallamos a la gente. El rival hizo su negocio y nosotros no pudimos encontrar soluciones». Aunque el «Sifón» evitó asegurar que fuera su despedida, su contrato vence a fines de junio y la decisión de la dirigencia está tomada: no se le renovará el vínculo.
El fracaso cala hondo en lo institucional. Juan Román Riquelme suma más de tres años y medio sin títulos y encabeza una gestión cada vez más cuestionada en el plano internacional, lo que empieza a sembrar serias dudas sobre su continuidad política de cara a las elecciones de 2027.
El futuro: renovación profunda y Copa Sudamericana
La eliminación obliga a una reestructuración inmediata. El plantel quedó severamente señalado por los hinchas, ubicando a referentes de renombre como el uruguayo Edinson Cavani bajo la lupa; su flojo rendimiento lo posiciona como uno de los líderes de la lista de futbolistas que podrían abandonar la institución en el próximo mercado de pases.
Sin tiempo para lamentos, Boca deberá rearmarse —seguramente con nuevo director técnico— para disputar los 16avos de final de la Copa Sudamericana, donde se medirá en una llave de ida y vuelta ante O’Higgins de Chile, conjunto que finalizó en la segunda posición de su grupo en dicho certamen. La obsesión de la Copa Libertadores, una vez más, terminó en pesadilla.























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