El presidente Gustavo Petro sembró dudas sobre la primera vuelta tras denunciar un desfase de 885.000 votantes en el censo electoral de la Registraduría.
Apenas 48 horas después de celebrarse la primera vuelta presidencial en Colombia, su presidente, Gustavo Petro, cuestionó abiertamente la transparencia de los comicios del pasado 31 de mayo. Aseguró tener pruebas para sustentar una investigación por posible fraude electoral.
Esta fuerte denuncia sacude al país en un momento crítico. Colombia se prepara para el balotaje del próximo 21 de junio, donde el candidato de derecha Abelardo de la Espriella y el representante del oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda, se disputarán la presidencia.
Un censo electoral «inflado» y sospechas en el software
El eje central de las acusaciones del jefe de Estado apunta a una presunta alteración del padrón electoral y a fallas estructurales en el sistema informático de la Registraduría Nacional. Según detalló Petro a través de una publicación en la red social X, se detectó una preocupante discrepancia entre los datos oficiales y los cargados en el sistema de votación.
«Presento las bases comprobadas del posible fraude que puedo entregar a la autoridad competente. Dije que no reconocí los datos del preconteo del software… es porque tengo datos», manifestó el presidente.
De acuerdo con la información provista por el mandatario, el censo electoral legalmente inscrito constaba de 41.421.973 ciudadanos. Sin embargo, en el software utilizado durante la jornada electoral, la cifra escaló a 42.307.373, reflejando una diferencia de 885.409 nuevas cédulas que, según denunció, no fueron registradas dentro de los plazos que dicta la ley.
A este descuadre de cifras se suman otras dos anomalías:
- Modificación de puestos de votación: el número de puestos habilitados habría pasado de manera injustificada de 13.742 a 14.438.
- Reemplazos masivos: se denunciaron sustituciones de jurados electorales en plena jornada electoral sin seguir los protocolos habituales.
El fantasma del código fuente
Los cuestionamientos de Petro hacia las herramientas tecnológicas de la Registraduría no son nuevos, pero adquirieron un tono de máxima gravedad. El mandatario recordó que el Consejo de Estado ya había advertido desde el año 2018 sobre las debilidades y la vulnerabilidad del software empleado para el escrutinio de los votos.
En su descargo, el presidente criticó con dureza la gestión del Registrador Nacional: «El registrador se negó permanentemente a entregar el código fuente, que era el requisito básico de la transparencia electoral». Asimismo, aseguró que la plataforma informática sufrió modificaciones de última hora, concretamente dos cambios de configuración realizados apenas unos días antes de que los colombianos acudieran a las urnas.
Un camino espinoso hacia la segunda vuelta
Estas graves denuncias se producen en un contexto de extrema polarización tras conocerse los resultados oficiales de la primera vuelta. Los datos emitidos por la Registraduría Nacional ubicaron en el primer lugar al abogado y candidato derechista Abelardo de la Espriella, con 10.361.499 votos, seguido muy de cerca por el senador izquierdista Iván Cepeda, quien cosechó 9.688.361 sufragios en representación del Pacto Histórico.
Con una diferencia cercana a los 673.000 votos entre ambos aspirantes, el oficialismo busca que las autoridades competentes revisen minuciosamente los datos del preconteo antes de que se selle el escrutinio definitivo.
Mientras los partidos políticos toman posición y la opinión pública asimila el impacto de las declaraciones presidenciales, las miradas se posan ahora sobre las instituciones judiciales y los organismos de control. Colombia avanza de este modo hacia una de las elecciones en segunda vuelta más tensionadas de su historia reciente, bajo la sombra de la sospecha y con el sistema electoral en el ojo de la tormenta.






























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