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Terremoto en Venezuela: la cifra de muertos sube a 3.685 y habría 50 mil desaparecidos

Terremoto en Venezuela

El Gobierno venezolano confirmó que los fallecidos por los sismos de 7,2 y 7,5 aumentaron a 3.685. La ONU advierte que podría haber 50.000 desaparecidos.


La tragedia provocada por el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio continúa agravándose. En un nuevo balance oficial presentado este martes, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó que la cifra de víctimas fatales ascendió a 3.685 personas (150 más que el reporte del lunes), mientras que los heridos ya suman 16.740.

Los sismos, que alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5, tuvieron su epicentro cerca de La Guaira y afectaron severamente a Caracas y a otros seis estados del norte del país. Por el nivel de devastación, las autoridades ya lo catalogan como el terremoto más mortífero registrado en la nación caribeña en el último siglo.

Devastación total en La Guaira

El estado costero de La Guaira, tristemente recordado por el devastador deslave de 1999, volvió a ser la zona cero de una catástrofe natural. Según los datos del Gobierno, en esta región 190 edificios colapsaron por completo y otras 856 estructuras presentan daños severos. Sin embargo, análisis satelitales de la NASA sugieren un panorama mucho más desolador: estiman que el número de estructuras afectadas entre destruidas y con daños graves podría rondar las 58.870.

Para mitigar la pérdida de hogares de 17.907 damnificados, el Gobierno habilitó 87 campamentos temporales. En paralelo, distribuyeron 9.603 toneladas de alimentos y más de 8,3 millones de litros de agua potable para asistir a las 86.794 familias que recibieron ayuda humanitaria hasta el momento. Los hospitales de campaña y centros médicos ya han atendido a 25.970 pacientes.

Incertidumbre extrema por los desaparecidos

El punto más crítico y de mayor fricción entre las organizaciones humanitarias y el Gobierno es el número de personas cuyo paradero aún se desconoce. Mientras que la cifra oficial permanece congelada en 157 desaparecidos desde el pasado 25 de junio, la realidad en las calles es muy distinta.

La plataforma ciudadana “Desaparecidos Terremoto Venezuela” ya acumula más de 30.000 reportes de búsqueda creados por familiares. En consonancia con este reclamo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una alarmante advertencia: el número real de desaparecidos podría ascender a 50.000 personas.

“No nos iremos hasta recuperar los cuerpos”, manifestó con dolor Lázaro Rubio ante la prensa, un ciudadano que busca incansablemente a su esposa e hijas entre los escombros de un edificio colapsado en Caraballeda, reflejando la desesperación de miles de familias que denuncian lentitud en la respuesta inicial.

Operativo internacional y una tierra que no deja de temblar

El desafío para los cuerpos de rescate es monumental. Hasta la fecha se han registrado 1.076 réplicas, lo que genera un peligro constante de nuevos derrumbes y obliga a evacuar áreas de riesgo de manera preventiva.

El despliegue para hacer frente a la emergencia incluye a:

Hasta ahora, la cifra de sobrevivientes rescatados de entre los escombros se mantiene congelada en 6.462 personas desde la semana pasada.

Reactivación aérea y pérdidas millonarias

La infraestructura clave del país también sufrió un duro golpe. El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que sirve a Caracas, resultó severamente dañado. La vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció la reactivación parcial de la terminal para vuelos humanitarios a través de una pista alterna, mientras se trabaja de urgencia junto a especialistas estadounidenses en control aéreo y el Comando Sur de Estados Unidos. para reabrir las operaciones comerciales.

De acuerdo con las primeras estimaciones de la ONU, el impacto económico de este doble sismo asciende a 6.700 millones de dólares. La agencia de Naciones Unidas para los refugiados ya ha solicitado fondos internacionales adicionales para garantizar la protección y asistencia de los damnificados durante los próximos seis meses, en un país cuya golpeada economía y precarios servicios públicos se enfrentan ahora a la peor crisis humanitaria de su historia reciente.

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