Un consorcio internacional proyecta el Corredor Bioceánico Longotoma, una megaobra ferroviaria con un túnel de 54 km para conectar el Cono Sur con Asia.
El transporte de cargas en el Cono Sur está cerca de vivir una revolución histórica. Un consorcio integrado por la chilena Beler S.A. y la firma singapurense International Nusantara Investment impulsa el Corredor Bioceánico Longotoma, un megaproyecto ferroviario que unirá Mendoza con la costa de Valparaíso mediante una inversión estimada en 9.600 millones de dólares.
La iniciativa busca reflotar el espíritu del viejo tren trasandino (fuera de servicio desde 1984), pero con una infraestructura moderna, sustentable y adaptada al comercio internacional del siglo XXI.
El fin del aislamiento invernal: un túnel de 54 kilómetros
El eje central de la obra es un túnel ferroviario de 54 kilómetros que conectará la localidad argentina de Uspallata con la ciudad chilena de Los Andes.
Esta obra civil resolvería el mayor dolor de cabeza de la logística binacional: las inclemencias climáticas. Actualmente, el Paso Internacional Cristo Redentor sufre constantes cierres durante el invierno debido a las intensas nevadas, lo que paraliza a miles de camiones cada año. El nuevo túnel ferroviario garantizará una operatividad continua los 365 días del año, independientemente del clima.
Logística inteligente con la mira en China
El proyecto integral contempla el desarrollo de una doble vía electrificada de 420 kilómetros y un esquema logístico de alta eficiencia diseñado para canalizar las exportaciones de Sudamérica hacia el mercado asiático:
- Centro modal en Longotoma: una planta inteligente para el almacenamiento, clasificación y transferencia de grandes volúmenes de mercadería.
- Puerto en La Ligua: una terminal submarina de aguas profundas en la costa chilena diseñada para barcos de gran calado.
El objetivo estratégico es claro: captar parte de los 380 millones de toneladas de maíz, soja y trigo que Argentina y Brasil exportan anualmente. Dado que el 79% de esa producción tiene como destino final China y las economías de Asia-Pacífico, salir directamente en barco desde la costa chilena recortaría drásticamente los tiempos de tránsito y los costos de flete en comparación con las rutas atlánticas actuales.
Sustentabilidad y bajas emisiones
En sintonía con las exigencias globales, el consorcio promotor destacó que el corredor está diseñado bajo criterios ecológicos. Al tratarse de una red de doble vía electrificada, se reducirá drásticamente la huella de carbono al reemplazar el uso de combustibles fósiles por energía limpia.
Además, el plan maestro incluye la instalación de plantas de valorización energética de residuos. Estas instalaciones procesarán desechos para generar electricidad, ayudando a abastecer el consumo del propio sistema ferroviario, el centro logístico de Longotoma y las operaciones en la terminal marítima.










































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