Hubo incidentes entre manifestantes y Gendarmería que opacaron el acto por el presupuesto educativo, mientras se cayó la sesión en Diputados.
Una nueva y masiva jornada de protesta nacional sacudió este jueves el centro de la Ciudad de Buenos Aires. La quinta Marcha Federal Universitaria, convocada por la comunidad educativa, gremios y diversas organizaciones políticas y sociales, derivó en serios enfrentamientos entre manifestantes y la policía en los alrededores del Congreso de la Nación, en momentos en que la Cámara de Diputados naufragaba en su intento de sesionar por falta de quórum.
La convocatoria, que comenzó con concentraciones desde el mediodía en puntos como Plaza Houssay y distintos corredores porteños, tuvo como objetivo central reclamar la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, ratificada en cinco oportunidades por el Poder Legislativo pero bloqueada por el gobierno de Javier Milei, además de mejoras salariales y un mayor presupuesto para el sistema de educación pública.

Enfrentamientos, balas de goma y camiones hidrantes
Los momentos de mayor violencia se registraron en el perímetro vallado de seguridad que protegía el Congreso, puntualmente sobre la intersección de Rivadavia con las avenidas Callao, Entre Ríos y Rodríguez Peña. Lejos del escenario principal dispuesto para el acto central, grupos de manifestantes, muchos de ellos con los rostros cubiertos y ubicados en zonas con banderas de sectores de la izquierda, comenzaron a atacar las vallas, pateándolas e intentando derribarlas.
La situación escaló rápidamente cuando los manifestantes lanzaron una intensa pedrea contra la formación de Gendarmería Nacional. Los proyectiles cayeron masivamente sobre los escudos y cascos de los efectivos, e incluso fueron arrojados con gomeras hacia el sector donde trabajaban los cronistas de prensa.
Ante el incremento de la violencia, la Gendarmería desplegó un fuerte operativo para saturar la zona y defender el perímetro. La fuerza respondió mediante el uso de balas de goma y abundante gas lacrimógeno, lo que forzó la retirada dispersa de los sectores agresivos hacia las calles aledañas. En el cruce de Rivadavia y Entre Ríos operó además un camión hidrante —que requirió asistencia de un camión tanque para abastecerse de agua— para despejar a los grupos más hostiles.

Un acto entre estruendos, lluvia y persianas bajas
A pesar de los disturbios en los laterales del Congreso, el acto central encabezado por las autoridades de la Universidad de Buenos Aires (UBA), docentes y gremios comenzó cerca de las 16:00 horas. Sin embargo, el clima de violencia impactó de lleno en el desarrollo del evento: las detonaciones, gases y el rugido de las motos policiales colaron su sonido por los altoparlantes, generando alarma y la desconcentración anticipada de parte del público.
La jornada se complicó aún más por las inclemencias climáticas, marcadas por lluvias intensas y fuertes ráfagas de viento. Ante los gases y los choques, numerosas personas buscaron refugiarse en los comercios y bares de la zona, pero muchos locales optaron por bajar sus persianas y denegar el acceso.
Una convocatoria transversal
La marcha universitaria contó con el respaldo de un amplio abanico sindical y político. Se sumaron las centrales obreras CGT, CTA Autónoma, CTA de los Trabajadores y el gremio estatal ATE, que impulsó un paro general de 24 horas garantizando únicamente guardias mínimas en hospitales y atención de urgencia. Como respuesta, el Gobierno nacional ratificó que descontará la jornada a los empleados públicos que adhirieron a la medida de fuerza.
A la marcha se acoplaron agrupaciones políticas como el Movimiento Derecho al Futuro (conducido por Axel Kicillof), La Cámpora (encabezada por Máximo Kirchner), el Frente Renovador de Sergio Massa, sectores de la UCR no alineados con la Casa Rosada, el Movimiento Evita, la UTEP, Libres del Sur y el SUTNA. Estas agrupaciones extendieron la nómina de reclamos hacia el rechazo del DNU 70/2023, la atención a familias endeudadas, respuestas para el sector de discapacidad y la defensa de la industria nacional. La protesta tuvo réplicas de importancia en ciudades como Córdoba, Rosario y San Nicolás.
El trasfondo político de la jornada estuvo marcado por lo ocurrido dentro del recinto de la Cámara de Diputados. La oposición no logró alcanzar el quórum necesario para iniciar la sesión especial en la que pretendía derogar el DNU 70/2023. La ausencia clave de un puñado de legisladores alineados con gobernadores aliados al oficialismo resultó determinante para frenar el debate. Tras el fallido intento opositor, el oficialismo prevé enfocar sus esfuerzos en la sesión del próximo 21 de octubre, donde buscará avanzar con la restitución de la ley de tierras y tratar iniciativas sobre morosidad y discapacidad.












































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