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El Gobierno de Tucumán asiste a los damnificados tras el temporal que dejó tres muertos

Las intensas precipitaciones, que en algunas zonas superaron los 200 mm en pocas horas, provocaron el desborde de ríos y anegamientos masivos. El gobernador Osvaldo Jaldo lamentó el fallecimiento de tres personas y reforzó los operativos de asistencia en los departamentos más afectados.


Tucumán atraviesa horas críticas tras el paso de un temporal atroz que azotó el territorio durante la noche del sábado y la madrugada del domingo. El fenómeno meteorológico, caracterizado por lluvias torrenciales en las cuencas altas, derivó en una crecida histórica de los ríos y dejó un saldo trágico de tres víctimas fatales.

El gobernador Osvaldo Jaldo confirmó el deceso de tres personas como consecuencia directa de la tormenta, expresando sus condolencias a las familias afectadas. “Nos ponemos a total disposición y redoblamos el compromiso de seguir trabajando para brindar contención y respuestas en cada rincón de la provincia”, declaró el mandatario.

Desde el Poder Ejecutivo se instruyó el refuerzo de las partidas de asistencia, coordinando el trabajo entre el ministerio de Desarrollo Social, Salud, Interior y Seguridad. El Sistema Provincial de Salud (Siprosa) desplegó trailers sanitarios en localidades como Aguilares, donde más de 200 hogares sufrieron daños y el agua alcanzó niveles peligrosos dentro de las viviendas.

Las zonas más castigadas

El sur y el este provincial fueron los sectores que sufrieron el mayor impacto. En Aguilares, la crecida fue tan repentina que muchos vecinos tuvieron que ser rescatados con el agua al pecho. La Escuela Emilio Carmona se convirtió en el principal centro de refugiados, albergando a decenas de familias que perdieron gran parte de sus pertenencias.

En el departamento de Alberdi, la zona de La Calera quedó prácticamente aislada debido al corte de los caminos de acceso y al desborde del río Medina. Este cauce también afectó gravemente a las riberas de Los Agudos, Quilmes, Los Sueldos y Niogasta.

Por otro lado, la crecida del río Chirimayo obligó a las autoridades de Vialidad a interrumpir el tránsito en la Ruta 65, mientras que otras arterias provinciales sufrieron socavamientos y acumulación de sedimentos, dificultando el acceso de los equipos de emergencia.

El monitoreo continúa

A pesar de que el 90% de los evacuados ha comenzado el lento proceso de retorno a sus hogares tras el descenso del nivel del agua, el Comité de Emergencia se mantiene en alerta máxima. Defensa Civil continúa monitoreando las zonas bajas de los departamentos Simoca y Graneros, hacia donde se desplazan las crecientes de los ríos serranos.

Los relevamientos iniciales indican pérdidas materiales totales en numerosas viviendas y daños estructurales en centros de atención primaria y caminos rurales. Las autoridades advirtieron que, aunque el clima ha dado una tregua, el suelo se encuentra saturado, lo que mantiene el riesgo de nuevos anegamientos ante posibles precipitaciones residuales.