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Alertan por el ausentismo escolar: más de la mitad de los alumnos secundarios falta al menos 15 días al año

Un reciente informe del Observatorio de Argentinos por la Educación revela que el ausentismo estudiantil se ha agravado en todo el país. La cifra de alumnos con 15 o más inasistencias creció 7 puntos en solo dos años, afectando el rendimiento académico y profundizando la desigualdad.


El sistema educativo argentino enfrenta un desafío crítico que va más allá de los contenidos pedagógicos: la silla vacía. Según datos procesados por el Observatorio de Argentinos por la Educación, basados en las pruebas Aprender 2024 y PISA 2022, el 51% de los estudiantes del último año de la secundaria admite haber faltado 15 días o más durante el ciclo lectivo.

Esta cifra marca una tendencia preocupante, ya que en 2022 el porcentaje de alumnos en esta situación era del 44%. El incremento de 7 puntos porcentuales se registró en las 24 provincias, lo que demuestra que se trata de un fenómeno estructural y federal.

El estudio, titulado «Ausentismo: ¿qué sabemos acerca de cuánto faltan los estudiantes de secundaria?», destaca una marcada «polarización» en la asistencia. Mientras que el grupo de alumnos que falta poco se mantiene estable, el segmento de quienes faltan de manera recurrente se ha ampliado.

El desglose de los datos revela la gravedad de la situación:

  • Un 21% de los alumnos falta entre 15 y 19 días.
  • Un 20% acumula entre 20 y 29 inasistencias.
  • Un 10% supera las 30 faltas anuales.

Este aumento se nutrió principalmente de alumnos que antes integraban el grupo «intermedio» (de 5 a 14 faltas) y que ahora han pasado a un patrón de ausentismo más severo.

Para los directores de las escuelas, el ausentismo ya no es un problema secundario. En el relevamiento de 2024, el 46% de los directivos lo consideró un problema «moderado o serio», ubicándolo como el principal obstáculo para el aprendizaje, por encima de la impuntualidad, el bajo rendimiento académico o el ausentismo docente.

Los especialistas advierten que cada día de clase perdido es una oportunidad menos de aprendizaje que difícilmente se recupera. Además, el fenómeno suele estar ligado a factores como problemas de salud, desmotivación («no tengo ganas de ir») o la necesidad de trabajar, aunque la falta de datos nominales precisos dificulta el diseño de políticas públicas efectivas.

Desde Argentinos por la Educación y otras organizaciones civiles, se reclama la implementación urgente de sistemas de gestión que permitan seguir la asistencia de cada alumno en tiempo real. «Argentina está tercero en América Latina en disponibilidad de información educativa, pero aún arrastra deudas en la consolidación de un sistema sobre ausentismo», señalan desde el Observatorio.

Ante este panorama, se prevé el lanzamiento de campañas nacionales para visibilizar el problema y exigir a las autoridades educativas que el «presentismo» vuelva a ser una prioridad en la agenda pública para garantizar el derecho a la educación de miles de jóvenes.