Patricia Bullrich faltó a la reunión de Gabinete por diferencias con Milei sobre la prensa y las elecciones en Brasil, reavivando la interna en el Gobierno.
La senadora y jefa de bancada de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, decidió no presentarse a la reunión de Gabinete encabezada por el presidente Javier Milei. Aunque desde el Gobierno intentaron restarle impacto político al argumentar que la legisladora adujo «motivos personales», fuentes cercanas a la dirigente confirmaron que su faltazo respondió a un creciente malestar con las actitudes del Presidente, el manejo de la agenda diplomática sobre Brasil y la búsqueda de marcar independencia de cara al futuro.
La mecha que encendió el enojo: las críticas a la prensa y una promesa incumplida
El detonante principal de las tensiones recientes fue la participación delPresidente en la gala anual de la Fundación Faro. Durante el evento, Milei apuntó con dureza contra periodistas que investigaron la causa $LIBRA, en la que fue investigado por la promoción de una criptomoneda, al asegur que “los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”.
La reacción de Bullrich fue inmediata. La senadora cuestionó públicamente las palabras del Presidente y afirmó que “hay que tratar de no cruzar un límite como con esa frase tan fuerte”. Puertas adentro, el malestar fue aún mayor: Bullrich sostiene que Milei le había prometido en un encuentro a solas bajar el tono contra el periodismo. Cerca de la senadora remarcan que en esa conversación le recordó que “todos los presidentes sufrieron críticas de la prensa, preguntale a Cristina sino”, por lo que considera que la reincidencia del mandatario rompió un compromiso explícito.
Para evitar quedar expuesta tras sus críticas y eludir la habitual foto del gabinete saludando desde el balcón de la Casa Rosada, Bullrich optó por mantenerse al margen de la cumbre.
El conflicto por el triunfo de Lula en Brasil
A los ataques a la prensa se sumó la agenda diplomática: el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil frente a Flávio Bolsonaro.
Mientras Bullrich coincide con las expresiones del PRO y la UCR para reconocer la legitimidad del proceso electoral, en la Casa Rosada optaron por el silencio y decidieron no felicitar al mandatario brasileño hasta que el bolsonarismo convalide formalmente la votación. La postura oficial guarda sintonía con las recientes expresiones de Donald Trump, quien tildó los comicios en el país vecino de «corruptos».
Bullrich, por su parte, se opone rotundamente a alentar hipótesis de fraude contra el principal socio comercial de la Argentina. Esta diferencia vuelve a dejar al descubierto la distancia de la senadora con las posturas más extremas del arco internacional con las que suele alinearse Milei, como el espacio español VOX de Santiago Abascal.
La estrategia hacia 2027
Más allá de los roces puntuales, la jugada de la exministra de Seguridad responde a un plan trazado de diferenciación política. Pese a liderar el bloque en el Senado y respaldar las reformas centrales del oficialismo, Bullrich busca conservar autonomía y posicionarse hacia las elecciones presidenciales de 2027.
Recientemente, la dirigente publicó un video en sus redes sociales en clave electoral ,con el mensaje “Patricia conoce Argentina”, y dejó en claro en entrevistas mediáticas que se siente capacitada para competir por la presidencia o encarar un proyecto propio. En su entorno tampoco descartan integrar una eventual fórmula conjunta con Milei, pero condicionan ese paso a que existan reglas claras de gestión y un rol de peso en áreas como Seguridad y Economía.
Por el momento, en la Casa Rosada prima la orden de no cruzar públicamente a la senadora para evitar un quiebre definitivo. Sin embargo, la paciencia se desgasta a medida que Bullrich afirma sus gestos de distanciamiento en el tablero político nacional.















































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