En una entrevista exclusiva, el representante argentino ante el G20 y exsenador analizó el potencial minero y energético del país, el nuevo alineamiento geopolítico con Occidente y los desafíos de la estabilización económica bajo la gestión de Javier Milei.
Federico Pinedo, actual referente en la agenda internacional argentina, ofreció una visión optimista pero realista sobre el futuro económico del país de cara al 2030. Según el exlegislador, Argentina atraviesa un proceso de «altísimo crecimiento» potencial que depende de un reacomodamiento profundo de su economía para aprovechar oportunidades históricas en sectores clave como la minería y la energía.
Pinedo destacó la brecha existente con países vecinos para ilustrar el potencial desaprovechado. «Chile exporta minerales por 54.000 millones de dólares al año, mientras que Argentina venía exportando apenas 3.500 millones con la misma cordillera», señaló. No obstante, subrayó que bajo la actual gestión estas cifras ya han comenzado a subir, alcanzando los 6.000 millones con proyecciones de un aumento «vertiginoso».
En cuanto a la energía, el panorama es igualmente transformador. Pinedo recordó que durante el último gobierno kirchnerista se importaba gas por US$9.000 millones anuales, mientras que las proyecciones técnicas indican que en cinco años Argentina podría estar exportando US$30.000 millones gracias al desarrollo de gas licuado.
El entrevistado explicó que la estrategia de «Marca País» ahora es gestionada por la Secretaría General de la Presidencia, liderada por Karina Milei, con el objetivo de potenciar sectores donde Argentina posee un sello de calidad indiscutible. Además de los alimentos y el vino, Pinedo hizo hincapié en la exportación de valor agregado como la inteligencia artificial, un programa «muy potente» del gobierno actual; y desarrollos nucleares, satelitales y de radarización donde el país ya es un actor relevante.
Respecto al posicionamiento internacional, Pinedo defendió la decisión de no ingresar a los BRICS, calificándolo como un grupo con un perfil «antioccidental» que no brindaba la previsibilidad necesaria para atraer inversiones. «Somos el occidente austral; un país del sur con valores de democracia, estado de derecho y respeto a los derechos humanos», definió.
Sobre la relación con China, fue tajante en la necesidad de revertir el déficit comercial de US$10.000 millones. «Es insólito que le compremos más de lo que le vendemos. Debemos exportarles más, pero manteniendo nuestros vínculos estratégicos y de seguridad dentro del sistema interamericano», aclaró.
Consultado sobre la difícil situación social y el consumo, Pinedo comparó el momento actual con el impacto de una ola en el mar: «El pasaje es complicado y te revuelca, pero es necesario para salir de una economía chiquita, cerrada y dominada por el ‘curro'». Negó que existan recortes en materia social, afirmando que se han duplicado aportes para proteger a los sectores vulnerables mientras se combate la inflación.
Finalmente, al ser consultado sobre sus propias ambiciones políticas y la posibilidad de volver a la presidencia, Pinedo mantuvo un perfil bajo: «Para ser presidente hay que hacer muchas cosas que no estoy haciendo. Yo estoy para ayudar a la Argentina con lo que puedo, que es limitado».














































