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Milei en la Cumbre Iberoamericana: críticas al socialismo y el frío saludo con Sánchez

Cumbre Iberoamericana Javier Milei Pedro Sánchez

Javier Milei comparó al socialismo con el fascismo en la XXX Cumbre Iberoamericana tras un distante apretón de manos con el líder español.


La XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid, fue el escenario del primer cara a cara entre el presidente Javier Milei, y el presidente de España, Pedro Sánchez. Tras semanas de constantes cruces verbales e intercambios de acusaciones, el encuentro estuvo marcado por un saludo estrictamente protocolar y marcadas diferencias ideológicas expuestas durante el plenario.

La llegada de Milei a la sede del plenario, a donde arribó acompañado por el canciller Pablo Quirno, estuvo precedida por un escueto recibimiento por parte del ministro de Relaciones Exteriores español, José Manuel Albares. Instantes después, al recorrer la pasarela oficial, el Presidente estrechó las manos con el rey Felipe VI, pero saludó a Sánchez sin detener el paso. El gesto contrastó con las recientes declaraciones del libertario, quien en visitas previas a la capital española había calificado al presidente español de «corrupto» e «impresentable dictador».

Durante la cumbre, Milei defendió su gestión económica, respaldó al reclamo argentino sobre la soberanía de las Islas Malvinas y atacó severamente a la izquierda. Citando al pensador Salvador de Madariaga y Rojo, el mandatario libertario trazó una equivalencia directa entre ambos modelos:

«Esta equivalencia entre socialistas y fascistas no es casual. Comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento», afirmó el presidente argentino.

En la misma línea, subrayó la célebre premisa: «La máxima fascista: ‘Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado’, describe a los estados socialistas».

Asimismo, advirtió que esta línea de pensamiento sigue presente en la región europea: «Como dije días atrás aquí en Madrid, esta es la pretensión que sigue viva en agendas que se denominan progresistas y que ganan terreno en Europa. Por eso quiero señalar ante los jefes de Estado la responsabilidad que nos corresponde. La libertad se defiende, sobre todo con los límites que cada uno acepta para su propio poder». Pese a sus críticas, celebró el panorama regional al señalar que las elecciones en Chile, Colombia y Perú «impulsan una rebelión democrática contra el paternalismo y el abuso de poder».

La respuesta de Pedro Sánchez llegó tanto en su discurso como en la posterior rueda de prensa. Sin mencionar explícitamente a su par argentino, el presidente español llamó a la moderación y al trabajo conjunto:

«Los presidentes estamos para unir, particularmente cuando estamos en cumbres multilaterales, no para confrontar entre Estados, entre gobiernos, sino para unir», remarcó Sánchez, apelando al «diálogo frente a imposición, cooperación frente a división y paz frente a violencia».

Consultado de manera directa en conferencia de prensa sobre las declaraciones y el frío saludo de su par argentino, Sánchez fue tajante al marcar diferencias: «Entiendo que los presidentes estamos para unir a los países. El insulto no forma parte de mi forma de entender la política. Ahí lo dejaré».

El paso de Milei por España estuvo marcado además por su ausencia en la ceremonia inaugural del Teatro Real y en la cena con los Reyes. Mientras diplomáticos locales mencionaron un pedido rechazado de audiencia bilateral con el Rey, la delegación argentina lo desmintió. En su lugar, Milei mantuvo una reunión privada con el líder de Vox, Santiago Abascal, y cerró su viaje con un encuentro con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, antes de retornar a Buenos Aires.

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