Brasil retiró a su embajador en Argentina y redujo la relación diplomática al mínimo tras los reiterados insultos de Javier Milei a Lula da Silva.
En un hecho sin antecedentes desde el retorno de la democracia en 1983, el gobierno de Brasil decidió retirar a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, y reducir al nivel mínimo de encargado de negocios su vínculo bilateral con la administración de Javier Milei.
La determinación fue comunicada formalmente en Brasilia por el canciller brasileño, Mauro Vieira, al embajador argentino Daniel Raimondi. Tras la medida adoptada por la cancillería brasileña (Itamaraty), la sede diplomática en Buenos Aires quedará interinamente bajo la responsabilidad del ministro consejero Eduardo Uziel, excluyendo el regreso de Bitelli mientras persistan los agravios vertidos desde el Gobierno argentino.
El detonante del conflicto
La chispa de la crisis se encendió el pasado 25 de julio durante la visita de Milei a San Pablo para participar en la convención del Partido Liberal y respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. En dicho evento partidario, el mandatario argentino vertió duras acusaciones contra Lula da Silva, tildándolo de «ladrón», «corrupto» y «presidiario», e insultó al ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes.
Asimismo, Milei definió al exmandatario Jair Bolsonaro como un «amigo injustamente encarcelado» —a pesar de su condena a más de 27 años por el intento de golpe de Estado de enero de 2023— y acusó a Brasil de intromisión e injerencia logística en las elecciones argentinas de 2023.
Estas declaraciones, emitidas en suelo brasileño, fueron catalogadas por Mauro Vieira como una «provocación sin precedentes en más de 200 años de relaciones bilaterales», configurando una intromisión directa en los asuntos internos e instituciones del país vecino.
Reacción de Brasil y respuesta argentina
Frente al avance del conflicto, Lula da Silva advirtió públicamente que mientras ejerza la presidencia «nadie de afuera va a meterse en las elecciones brasileñas». No obstante, lejos de moderar la tensión, Milei redobló sus acusaciones en una entrevista, donde argumentó actuar como un «cruzado de las ideas de la libertad» y sosteniendo que la anulación de las condenas a Lula respondió a un «error administrativo» y no a una declaración de inocencia.
Cerca del cierre de la jornada del martes, la Cancillería argentina, mediante un comunicado, lamentó la decisión «unilateral» adoptada por el gobierno brasileño, acusándolo de «seguir aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas». Desde la Casa Rosada adelantaron que no existirá un pedido oficial de disculpas, dejando la relación con el principal socio comercial del país en un escenario de total incertidumbre institucional.















































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