Javier Milei respaldó la candidatura Flávio Bolsonaro en Brasil, atacó a Lula da Silva y se desató una grave crisis diplomática entre ambos países.
En una gira marcada por un alto voltaje político, el presidente Javier Milei viajó a Brasil para respaldar la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro de cara a las elecciones de octubre. Lo que la Casa Rosada presentó como un viaje institucional terminó desatando una profunda crisis diplomática entre los dos principales socios del Mercosur.
El Presidente participó de la Convención Nacional del Partido Liberal (PL) para respaldar la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro de cara a las elecciones del próximo 4 de octubre. Desde el atril en San Pablo, el mandatario libertario tildó a Lula da Silva de «ladrón», «presidiario» y «totalitario», al tiempo que alertó sobre un supuesto «Riesgo Lula» que impactaría en los mercados. En el mismo discurso, fustigó al juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, calificándolo de «basura calva» por no permitirle visitar a Jair Bolsonaro en su arresto domiciliario.
La respuesta institucional de Brasil no se hizo esperar. El presidente del STF, Luiz Edson Fachin, calificó las palabras sobre De Moraes como «una referencia disrespectuosa realizada en suelo brasileño». Por su parte, el Partido de los Trabajadores (PT) emitió un duro comunicado considerando «inadmisibles» las injerencias de Milei, mientras que el propio Lula da Silva advirtió de manera tajante durante un acto público que «nadie de afuera intente interferir en nuestras elecciones» y remarcó la importancia de la soberanía nacional.
Lejos de aplacar los ánimos a su regreso, Milei profundizó la controversia durante una entrevista en la Exposición Rural de Palermo. Allí acusó al gobierno brasileño de haber financiado el 25% de una supuesta «campaña antiargentina» e injerencia mediática, recordando también el rol de asesores brasileños en la campaña electoral de Sergio Massa en 2023.
Ante la escalada del tono del conflicto, la cancillería brasileña tomó drásticas medidas diplomáticas: llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y citó en Brasilia al embajador argentino, Daniel Raimondi, para pedir explicaciones. El choque político entre los dos principales socios del Mercosur coincide además con un escenario de alta sensibilidad regional, donde Brasil también desestimó misiones de observadores del Departamento de Estado de Estados Unidos para proteger la transparencia de su proceso electoral.














































Deja una respuesta