Cada vez más mujeres en Argentina deciden abandonar empleos convencionales para volcarse a la creación de contenido para adultos. Historias de quienes cambiaron la oficina por la libertad financiera y la exposición digital, bajo la consigna de profesionalizar y «normalizar» la actividad.
Lo que hasta hace poco tiempo se manejaba bajo un manto de secretismo o como una actividad complementaria «a escondidas», hoy se consolida como una verdadera tabla de salvación económica. En un contexto donde los salarios tradicionales suelen quedar rezagados frente a la inflación, la plataforma OnlyFans ha emergido como una opción de carrera para mujeres de diversas realidades que, convencidas, proclaman: “Hay que naturalizarlo de una vez por todas”.
El perfil de las creadoras es variado: desde exvendedoras de ropa y secretarias hasta personal trainers y policías. Noel Master (32), quien anteriormente trabajaba ocho horas en una oficina, es un claro ejemplo. Tras probar suerte durante dos semanas de vacaciones en 2023, decidió no volver. «En una semana ganaba 400 dólares, que era más que mi salario mensual», relata. Su receta para el éxito, asegura, es la autenticidad: «Cuanto más natural y real, mejor te va».
Un caso que cobró gran relevancia mediática es el de Nicole Verón (25). Exintegrante de la Policía de la Ciudad, Verón fue exonerada tras viralizarse videos suyos con el uniforme. Hoy, lejos de arrepentirse de su salida de la fuerza, capitaliza ese pasado en su contenido. «Ningún trabajo me pagará más de lo que gano ahora», afirma, tras haber superado ingresos de 6 millones de pesos en sus inicios, permitiéndole lujos como un auto importado.
A pesar de las cifras astronómicas que circulan, las protagonistas coinciden en que no es un camino sencillo. Wanda Bevilacqua, pionera en el rubro y mentora de más de 600 alumnas, advierte que la plataforma exige un compromiso del cien por ciento. «No es algo que hacés ‘de taquito’. Requiere disciplina, horarios y una rutina clara», explica Wanda, quien recauda más de 1.000 dólares semanales a través de suscripciones, videos a pedido (75 USD) y videollamadas (100 USD).
Para Bevilacqua, el crecimiento de la plataforma está directamente ligado a la crisis económica: «Si trabajás nueve horas y no llegás al millón de pesos, obvio que vas a buscar otra salida con un sueldo superador».
Sin embargo, el estigma social sigue siendo el mayor desafío. Natalia Laborde (46), vecina de Nordelta y madre de tres hijos varones, tuvo que enfrentar la charla de «blanqueo» con su familia. «A los mayores se los dije y me entendieron; había que pagar el alquiler y darles de comer», confiesa. Natalia, que trabajaba en una empresa de software hasta que una filtración de contenido aceleró su salida, hoy combina su rol en OnlyFans con su pasión como personal trainer.
«Yo no me prostituyo, tengo mi límite. Esto es virtual y a mí nadie me toca un pelo», aclara Natalia, subrayando la diferencia entre el trabajo sexual presencial y la creación de contenido digital.
El fenómeno no solo afecta a quienes buscan grandes fortunas, sino a trabajadoras que simplemente buscan recuperar su tiempo. Es el caso de Mechi (31), quien a principios de 2025 combinaba empleos en una panadería y un gimnasio. «Estaba explotada», recuerda. Hoy, dedicada de lleno a la creación de contenido, valora la libertad por sobre todas las cosas.
El denominador común de estos testimonios es la búsqueda de autonomía financiera en una era donde la imagen se ha convertido en una divisa de alto valor. Mientras el debate sobre la moralidad de estas plataformas continúa en algunos sectores, para estas mujeres, OnlyFans es, simplemente, el trabajo del siglo XXI.














































