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Lula hace historia en Brasil: remontó el balotaje y logró su cuarto mandato

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Lula da Silva venció a Flávio Bolsonaro en el balotaje, logró un histórico cuarto mandato y enfrentó acusaciones de fraude de la oposición.


Luiz Inácio Lula da Silva logró una victoria histórica en las elecciones presidenciales de Brasil al imponerse en el balotaje frente al senador Flávio Bolsonaro con el 51,76% de los votos contra el 48,24%. Con este resultado, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) se convirtió en el primer candidato desde 1989 en dar vuelta un resultado tras haber quedado en segundo lugar en la primera vuelta.

Con este triunfo, Lula asegura un cuarto mandato no consecutivo que lo mantendrá al frente del Palacio de Planalto hasta 2030, tras haber gobernado el país entre 2003 y 2010 y haber regresado al poder en 2023.

La hazaña de Lula se apoyó en una remontada frente a los números del pasado 4 de octubre. En aquella contienda inicial, Flávio Bolsonaro había encabezado las preferencias con el 47% de los votos frente al 45,1% del actual presidente, un escenario desfavorable que los sondeos previos no habían proyectado. Sin embargo, en la segunda vuelta el oficialismo amplió la brecha a más de 4,3 millones de votos (3,52 puntos porcentuales) y superó el margen con el que venció a Jair Bolsonaro en el balotaje de 2022.

Las claves de la campaña

Para revertir el escenario inicial, la gestión de Lula desplegó en tres semanas una serie medidas sociales y económicas orientadas a contener el costo de vida y movilizar a la base electoral. Por un lado, aplicó una suba del 15% en la Bolsa de Familia, lo que benefició a casi 50 millones de personas, con un costo presupuestario de 5.800 millones de reales (US$ 1.168 millones).

Además, eliminó por 30 días de impuestos federales a la nafta, subsidios al diésel (costo de R$ 5.200 millones / US$ 1.047 millones) y el envío de un proyecto de ley al Congreso para otorgar transporte público gratuito los fines de semana. Asimismo, diez días antes de las elecciones, el Congreso aprobó acortar la semana de trabajo de 6 a 5 días (de 44 a 40 horas semanales sin reducción salarial).

Por último, anunció el fortalecimiento del Sistema Único de Seguridad Pública con R$ 10.000 millones (US$ 1.900 millones) en créditos para los estados y la creación del Ministerio de Seguridad Pública. También, se destacó la caída del 45% en la deforestación amazónica alcanzada durante su reciente gestión.

Geográficamente, el triunfo descansó en el desempeño del PT en sus bastiones del Norte y el Nordeste, donde superó el 60% de los votos en varios estados, lo que compensó la ventaja de Bolsonaro en las regiones Sur, Sudeste y Centro-Oeste.

El discurso de Lula

Pasadas las 22:00 horas, Lula da Silva se dirigió al país para celebrar el resultado. En su alocución, definió los comicios como «una derrota del negacionismo y de la mentira», remarcando que el electorado votó para salvaguardar las instituciones democráticas y frenar el avance de vertientes de extrema derecha.

Uno de los anuncios de mayor repercusión fue su compromiso expreso de regular las plataformas digitales durante su próximo período de gobierno. Lula sostuvo que existió una intromisión externa en la contienda política a través de las redes sociales y afirmó que la delincuencia en el entorno digital debe ser castigada bajo los mismos parámetros que en el mundo real. Durante los días previos, el PT había cruzado acusaciones con la firma Meta por presuntas restricciones de alcance a sus contenidos.

A nivel internacional, el mandatario ratificó la soberanía de Brasil al manifestar que la nación «no acepta ser el patio trasero de nadie», a raíz de las tensiones políticas con Donald Trump, presidente de Estados Unidos y los aranceles comerciales del 50% que aplica el gobierno estadounidense a productos brasileños durante 2025.

Flávio Bolsonaro desconoce el resultado y pide la anulación de las elecciones

La jornada cerró con fuertes polémicas. Tras la confirmación de los datos del escrutinio, el senador Flávio Bolsonaro anunció desde la sede de su partido en Brasilia que no reconocerá la victoria del oficialismo y solicitó formalmente la anulación del balotaje.

Su relamo se centró en la decisión tomada por el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Cristiano Zanin, quien extendió el horario de votación hasta las 19:00 horas (dos horas más de lo previsto originalmente) en aquellas mesas que permanecían abiertas. La medida respondió a dificultades de traslado, fallas en el transporte público en ciudades como Salvador y San Pablo, y temporales de lluvia en Minas Gerais y Rio Grande do Sul.

Bolsonaro fustigó la intervención judicial: «Es inaceptable que un ministro de la Corte, que es abogado de Lula, haya cambiado las reglas de juego a las 17:01. Lo que pasó no fue normal y las elecciones deben ser anuladas».

Un escenario de desafíos económicos y políticos

A pesar del triunfo que garantiza la permanencia del PT en el Gobierno brasileño a partir de enero de 2027, el cuarto mandato de Lula estará condicionado por un escenario de marcada polarización política.

El presidente deberá articular alianzas en un Congreso con fuerte presencia de bancadas conservadoras y afines al bolsonarismo, que intentarán frenar sus proyectos. A esto se le suman presiones fiscales sobre el gasto público tras los paquetes económicos lanzados en campaña, el endeudamiento de las familias brasileñas y la necesidad de sostener el crecimiento económico frente a los desafíos del panorama internacional.

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